La noticia de que el fin del chocolate está cerca está asombrando al mundo. La alerta de los científicos es seria y contundente. Para el 2030 el chocolate será tan exclusivo y caro como el caviar, y en el 2050 se extinguirá. Se trata de una llamada de atención al planeta que muestra, una vez más, las consecuencias del deterioro ambiental.
El impacto del cambio climático será la causa fundamental de la desaparición del cacao de la faz de la tierra. Los árboles de cacao requieren de condiciones climáticas muy específicas. El aumento de la temperatura planetaria y de las sequías extremas generan entornos adversos. Por tanto, exterminarán los cultivos. Estas condiciones del clima determinan que el cacao no será apto para el planeta de mitad de siglo.
Todo parece indicar que la generación actual de plantas de cacao no será la afectada. Sin embargo, el 90% de los cultivos ya no darán frutos en treinta y dos años. Es un escaso tiempo para evitar este aniquilamiento; por ello se hace necesario apurar las soluciones si la intención es mantener vivos el cacao y su principal producto, el chocolate.
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¿A quiénes afectará el fin del chocolate?
A simple vista, puede parecer que el chocolate es un detalle que no merece tanta atención. El históricamente llamado ‘alimento de los dioses’ no parece imprescindible. Sin embargo, existe una cadena de producción y de comercialización del chocolate que ocupa a millones de personas en el mundo. En consecuencia, ellos serán los principales afectados.
Comunidades enteras se dedican a la producción de cacao y miles de empresas están centradas en su elaboración y comercialización. Un mundo sin chocolate equivale a una cadena productiva y comercial aniquilada y millones de trabajadores verán desaparecer su fuente de subsistencia.
En otro nivel de la escala, también afectará a casi todas las personas que disfrutan del placer de este producto en sus distintas formas. No en vano sigue manteniendo una fuerte presencia en la vida de la gente desde las culturas prehispánicas hasta nuestros días. Una historia de siglos a punto de interrumpirse.
¿Se puede evitar el fin del chocolate?
Más de la mitad del chocolate que se produce en el mundo se cultiva en África occidental. La Costa de Marfil y Ghana son los dos países que se dedican a este cultivo. Si el cambio climático continúa avanzando como hasta ahora, el impacto en ambos países será tal que ya no podrán producir cacao.
Las empresas vinculadas a este producto ya han comenzado a movilizarse. Treinta años es muy poco tiempo, y si quieren sobrevivir necesitan tomar medidas ya.
Así lo ha pensado The Mars Company, la empresa dueña de M&M, una reconocida empresa vinculada a los alimentos y dulces. Esta compañía ha unido fuerzas con científicos de la Universidad de California. La idea es activar un plan de choque que permita un horizonte esperanzado para el chocolate.
Si bien parece no ser posible detener el cambio climático en estas próximas décadas, se ha pensado en otro camino para evitar el fin del chocolate. La vía que más ilusiona y abre esperanzas es la manipulación genética.
En busca de una solución: la ingeniería genética
Afortunadamente, la ciencia es el salvavidas del hombre y de sus intereses. La intervención genética parece ser el camino para que el cacao renueve su estancia en la Tierra. Y con el cacao resistente, el chocolate sobrevivirá.
La técnica de edición genética CRISPR promete resolver el asunto. El equipo de científicos a cargo del profesor Myeong-Je Cho intenta modificar genéticamente el cacao para que pueda adaptarse a los nuevos escenarios climáticos. El objetivo es lograr una especie más resistente de la planta, que sobreviva a las altas temperaturas y que requiera menos agua.
La tecnología CRISPR es una herramienta relativamente nueva en la edición del genoma. Actúa como unas tijeras capaces de cortar cualquier secuencia de ADN y permite la inserción de cambios en la misma.

¿Cómo se pone en marcha esta técnica?
Esta técnica ha inaugurado una nueva era para la ingeniería genética. Con ella se puede editar, corregir y alterar el genoma de cualquier célula de una manera sencilla, barata y altamente precisa Además de salvar el chocolate, seguramente con este mecanismo se logrará que otras especies vegetales y animales se adapten al nuevo mundo.
La empresa que patrocina la adaptación genética del cacao, está dispuesta a todo. Ha decidido invertir mil millones de dólares en un programa “Sostenibilidad en una generación”. Este programa se propone reducir la huella de carbono en su negocio, en más de un 60% antes del 2050. Con todo esto, la compañía lucha por salvar el cacao de una desaparición inminente.
Las investigaciones se desarrollan bajo la supervisión de Myeong-Je Cho, director del departamento de genómica vegetal en Berkeley. Jennifer Doudna, una de las autoras de la técnica CRISPR, cree que el uso de esta técnica será fundamental para resolver casos como el del cacao. Son muchas las plantaciones amenazadas por el cambio climático, incluyendo más plagas y falta de agua.
¿Existe otra alternativa?
¿Cuál es la otra alternativa para el cacao y evitar el fin del chocolate? Sembrarlo en zonas de conservación de vida salvaje. La idea es cultivar el cacao a la sombra de otras especies, en zonas de buena humedad. Pero la intervención humana alteraría el ecosistema natural de estas reservas. En este caso, la humanidad se enfrentaría a un gran dilema: vivir sin chocolate o acabar con miles de especies de flora y de fauna.
Actualmente el chocolate es uno de los productos más conocidos en el mundo entero. Si nada pudiera salvarlo, si su fin fuera inminente, moriría con él un cultivo y un producto que estuvo presente en los contextos culturales humanos durante miles de años. Pero no es hora de lamentar sino de solucionar y de evitar que otras especies corran con tan triste suerte.
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