La aplicación de la biología sintética en la alimentación humana ocupará un lugar cada vez más central en los debates internacionales, respecto a lo que podríamos llamar de ‘la nutrición del futuro’. Al igual que otras actividades productivas y comerciales, la generación de alimentos también necesitará reinventarse para poder hacer frente a los desafíos de los tiempos que están porvenir.

Sin lugar a dudas, la tecnología y los avances de la ciencia serán los grandes protagonistas de este proceso de transformación y readaptación. No obstante, los posibles impactos en la salud humana de nuevas técnicas productivas en el sector alimenticio aún generan polémicas entre los expertos, lo que termina transmitiendo cierta desconfianza a los consumidores.

En el caso específico de la biología sintética, encontramos un gran desacuerdo entre profesionales dedicados a la ciencia y a la gastronomía. Mientras muchos de ellos ven una gran oportunidad de avanzar hacia una producción de alimentos más sustentable, otros apuntan a la necesidad de investigar más a fondo la viabilidad de aplicar dicha técnica en la nutrición humana, para evitar futuros problemas de salud pública.

¿Por qué necesitamos nuevas formas de producir alimentos?

tecnología en 3D

Aunque algunos prefieran no mencionarlo, ya estamos atravesando una crisis ambiental y los efectos de los cambios climáticos dejan huellas de destrucción en muchos países. Lejos de darnos un panorama alentador, los expertos apuntan a que las consecuencias de los desequilibrios en los ecosistemas se agravarán rápidamente, en caso de que no tomemos medidas concretas de forma urgente.

En este escenario, la industria alimentaria se verá obligada a adoptar nuevas técnicas productivas que contemplen un aprovechamiento más sustentable de los recursos naturales; es el caso del agua y los combustibles empleados en la generación de energía y en los esquemas logísticos. Además de reformular el uso dado a los campos productivos en todo el mundo, considerando los riesgos implicados en el monocultivo de la soja (que en gran parte se destina a la alimentación del ganado).

Sumado al cambio de hábitos de los consumidores – que también se dan cuenta de la necesidad de controlar la huella que dejan en el medio ambiente -, los nuevos tiempos propondrán grandes retos también para el sector gastronómico. Y en la actualidad, muchos empiezan a percibir la aplicación de la biología sintética en la alimentación como un camino posible hacia la armonización de la industria alimenticia y gastronómica. Todo ello con hábitos de producción y consumo más amigable con el medio ambiente.   

La producción de una hamburguesa 100% vegana a partir de leghemoglobina de soja ha dado la vuelta al mundo y marcado tendencia en las principales redes sociales. Nos sentimos esperanzados por percibir que una alimentación sustentable podrá estar al alcance de todos en un futuro cada vez más próximo.

Pero, ¿realmente estamos avanzando de forma responsable en la aplicación de la biología sintética en los alimentos? Para responder esta pregunta, primero entendamos:

¿Qué es la biología sintética y por que será tan importante en el futuro?

Para poder comprender las posibles ventajas y desventajas de la aplicación de la biología sintética en los alimentos, es indispensable saber primero de qué se trata. En líneas generales, su foco está en la ingeniería de sistemas biológicos y en la síntesis de biomoléculas que no se encuentran naturalmente en los ecosistemas y desempeñan funciones nuevas. 

Biología sintética en la alimentación

A diferencia de la biología tradicional, esta rama no se dedica al estudio de los seres vivos y organismos que conforman nuestro planeta. Sus investigaciones y esfuerzos se orientan hacia el diseño de nuevas estructuras biológicas que no están presentes en la naturaleza, con el objetivo de crear organismos programables, cuyos microcomponentes se comporten de forma predecible (como si fueran diminutos ordenadores, por dar un ejemplo más próximo a nuestra realidad cotidiana).  

Para hacer posible la creación de nuevos microorganismos artificiales, la biología sintética ha desarrollado numerosas técnicas a partir de experimentos e investigaciones enfocadas en la estructura genética de los seres vivos. Entre ellas, podemos destacar la expansión del ADN y la identificación del genoma mínimo teórico, es decir, de la configuración de genes minina o primordial que resulta necesaria para la generación de células artificiales con la capacidad de reproducirse de forma autónoma.

En la actualidad, ya sabemos que estas técnicas permitirán importantes avances en la Biomedicina, principalmente en la fabricación de nuevos fármacos. Estos medicamentos se utilizarían para patologías que, en la actualidad, no poseen una cura o un tratamiento eficaz, en la terapia génica, en los procesos de reconstrucción de tejidos y en la optimización de las células madre para la reprogramación celular.

Entonces, ¿por qué es tan controvertida la aplicación de la biología sintética en la alimentación?

A pesar de las grandes expectativas para el sector de la Medicina, cuando pasamos a hablar del empleo de la biología sintética en los alimentos, aún no existe un consenso entre los expertos. Especialmente en lo que dice respecto a las eventuales complicaciones para la salud humana.

Aunque muchos desean impulsar por los supuestos beneficios en términos de sustentabilidad de las técnicas de producción de alimentos, no faltan advertencias sobre la necesidad de conocer mejor el comportamiento de los microorganismos artificiales en medios naturales, antes de introducirlos en nuestra nutrición.

Y lo cierto es que, más allá de los extraordinarios avances teóricos logrados por los profesionales de esta rama, existe muy poca información validada sobre el impacto de los nuevos sistemas biológicos en el medio ambiente, y menos aún en la salud humana.  De hecho, poco se conoce sobre la evolución de estos microorganismos artificiales en entornos naturales y no controlados. 

Aunque ya se estén utilizando algunas técnicas de biología sintética en la producción de edulcorantes y aromatizantes culinarios (como la stevia y la vainilla, por ejemplo), se desconoce si estos productos realmente han sido sometidos a las pruebas de seguridad alimentaria necesarias.

Sumado a ello, debemos considerar que estos productos se suelen comercializar como ‘naturales’ y sus etiquetas no cuentan con ningún sello o identificación que informe el comprador sobre la utilización de técnicas de modificación genética en su elaboración. Por lo que, además de la falta de pruebas sobre el impacto en la salud humana, también pueden entrar en conflictos relacionados a los derechos del consumidor.

En resumen…

Es evidente está que la biología sintética tiene mucho que aportar para el futuro de la humanidad. Pero a día de hoy, la sociedad aún carece de explicaciones y, sobre todo, demostraciones más concretas de sus beneficios para el desarrollo sustentable de alimentos.