El diseño de la cocina de tu restaurante debe ser el adecuado al negocio en espacio, planos y maquinaria. Además, el sello personal del local es el broche de oro en la decoración, pero sin olvidar la practicidad. Es una estancia en la que se desarrolla una de las fases más importantes del negocio y su planificación es clave.

Distribución de los espacios

El plano de obra te permite visualizar los espacios disponibles para el diseño de la cocina. La idea es una distribución que resulte cómoda para todos los trabajadores, durante la construcción y con la cocina en marcha. Este paso facilita el buen clima de trabajo, disminuye los tiempos de producción y previene gastos futuros de remodelación.

La diferenciación entre la zona principal, donde se manipulan los alimentos, y las zonas secundarias como lavaplatos o recepción de mercadería, también se piensa antes. Lo ideal es mantener bien separados los cocineros en acción del resto de la actividad. Una forma de organización que todos agradecen al final del día, incluido los clientes.

Relación Tipo de Restaurante-Comensales-Diseño

La eleccion de personal de cocina

El objetivo definido con claridad es un buen comienzo para un camino exitoso. Si te preguntas ¿cómo diseñas una cocina para restaurante?, la información sobre el tipo de comida y la cantidad de comensales que esperas es básica. No es lo mismo un local para comidas rápidas, un restaurante de comidas típicas o una sala para eventos.

Del mismo modo influyen la cantidad de platos o recetas que pienses ofrecer en tu carta. Las maquinarias necesarias para distintos tipos de comidas de un restaurante son múltiples. Con este dato delimitado puedes destinar espacios para las máquinas especiales. Incluso es muy positivo consultar sobre elementos que ocupan menos lugar y son útiles para diversas preparaciones.

Restaurantes con comidas para llevar

Una tendencia actual es la de incorporar las comidas para llevar en los restaurantes. No es un dato menor en el momento de diseñar tu cocina. Lo aconsejable es diferenciar el sector de delivery o retiro de pedidos del resto del negocio. La armonía del lugar no debe verse afectada por la entrada y salida de personas apuradas con sus menús para llevar. Otra clave para que el restaurante gane en productividad y presencia.

La organización de los equipamientos

Los muebles, las maquinarias, la despensa, el cuarto frío, el lugar para emplatado, todo debe estar organizado de forma eficiente. Es decir, que faciliten el trabajo de cada quien y no se entorpezca el paso o dificulte los procesos. Quizá resulte muy novedoso y moderno un sistema laberinto, pero sería un gran problema para el funcionamiento de una cocina.

Diseño de cocina pequeña

El precio de los m2 es muy elevado y los restauradores debemos aprovechar cada centímetro al máximo. En algunos casos, la estancia dedicada a la cocina es de dimensiones pequeñas y hay que adaptarse a ello. En estos casos, la mejor alternativa es recurrir a maquinarias de cocina multifunción. Estos equipos cumplen con las funciones de varios, y con ello se ahorra espacio.

Diseño de la cocina de tu restaurante

Diseño de cocina a la vista

Una cocina a la vista genera buena empatía con un gran número de clientes. La sensación de platos frescos y un acercamiento entre los cocineros y los clientes son sus principales ventajas. La confianza aumenta al ver el proceso de elaboración de la comida y la higiene con la que se trabaja. Todas estas bondades se acompañan con un diseño exclusivo donde la estética juega un papel preponderante.

Las cristaleras son elementos decorativos muy utilizados en las cocinas a la vista. Ventanales amplios, arcos o incluso la ausencia de barreras para acceder a los cocineros, suele ser el diseño elegido por restauradores. La limpieza suprema es un factor clave, pues cualquier mínimo detalle está al alcance de los clientes.

Otra buena idea es reforzar con los colores blancos y un sistema de iluminación que resalte la pureza. El blanco se relaciona con la pulcritud, pero además aparenta una estancia más espaciosa. La combinación de los elementos, el vestuario de los trabajadores y el decorado, debe ser pensado para una especie de show viviente.

Materiales aptos para cocinas

Los elementos que se adquieran para el diseño de la cocina deben estar fabricados con materiales aptos para la mejor utilidad. Entre sus características generales, suelen ser de fácil limpieza, fuertes para soportar la manipulación de productos y las temperaturas y de gran durabilidad.

No solo hay que pensar en las maquinarias para procesar comidas o guardar provisiones. Los suelos son otro de los grandes protagonistas de los restaurantes y, en especial, de la cocina. Más allá de la belleza de sus dibujos o de su brillo, hay que evitar los pisos resbaladizos, donde existiría el riesgo de accidentes y de ralentizar la producción.

La imagen es tu firma final

Una vez que tengas todo el diseño de tu cocina planificado con el objetivo de generar comodidad y mejorar la eficiencia del lugar, puedes poner tu sello estético. Cada restaurante posee ese toque diferenciador en su marca que permanece en el recuerdo de sus visitantes. Una firma, un color, un logo en la carta, un estilo único que brinda sentido de pertenencia.

Es importante que mantengas el mismo estilo en todos los procesos por los cuales te comuniques con el cliente o posiciones tu marca. Es decir, debes seguir la misma línea estética en el local, en la Web, en las publicaciones de las redes sociales y en toda tu estrategia de marketing.

Para concluir

El diseño de la cocina de tu restaurante es una tarea que debe ser planificada de manera detallada. Será preciso por tanto analizar y planificar cada rincón del espacio disponible para utilizar y optimizar todo que haya en la zona. Una cocina organizada, limpia y funcional puede tener una gran influencia a la hora de captar la atención a clientes. Por último, tomar el tiempo necesario para el equipamiento de la cocina profesional, ahorra dinero y tiempo a medio plazo. Si olvidas un detalle, si eliges mal los materiales o cualquier otro error, influyen en costes a afrontar para su arreglo o modificación. Sin contar con que influyen en el clima laboral y la experiencia de los clientes en tu restaurante.