El uso de pan precocinado en los locales gastronómicos se impone ante la necesidad de hacer eficiente los tiempos, sin renunciar a la calidad y el sabor. Y si de pan se trata, hoy se concibe como un elemento esencial en la mesa, no sólo en términos de acompañamiento, sino como protagonista en sí mismo.

¿Cómo garantizar una buena calidad en los productos precocinados que ofreces? ¿Utilizas pan precocinado en el comedor de tu restaurante? A continuación, veremos algunos consejos muy prácticos.

Cómo conservar la calidad

No hay situación más placentera que el aroma de un buen pan en proceso de elaboración o recién horneado. Y esa sensación se acentúa si el momento de experimentarla es a la mesa de un restaurante, esperando un plato. Allí los sentidos se expanden y se disponen a disfrutar.

pan precongelado

Es el instante, pues, de mimar al cliente y ofrecerle ese plus que no siempre espera, pero disfruta recibiendo. Los detalles son importantes, y el pan que pongas en la mesa es uno de los detalles más importantes.

¿Ahora bien, son los productos precocinados una alternativa óptima para garantizar la calidad buscada?

El precocinado: secretos para lograr la excelencia

Aunque es una opción ya instalada en el sector gastronómico, hablar de productos congelados o precocinados provoca muchas veces dudas y temores. Y ello porque se asocia esta idea a la de aditivos y artificialidad, en oposición a lo fresco y artesanal. La buena noticia es que puedes encontrar productos de la más alta calidad, para ofrecer a los comensales de tu establecimiento.

El secreto se encuentra en dos elementos fundamentales: si te dedicas tú a la elaboración del pan, está en el proceso de manufactura del producto precocinado. Si, por el contrario, adquieres el producto congelado, la clave está en la correcta elección del proveedor.

Lograr un producto fuera de serie

Atender a la fase de preparación es, sin duda, esencial. Si decides elaborar tú mismo el pan para luego congelarlo, lo recomendable es prestar atención a la técnica de pre-cocción y a los ingredientes que incorporas.

Tal como señalan los profesionales en panificación, el sistema se basa en una cocción en dos tiempos. Una primera etapa donde el proceso es similar a la elaboración tradicional, con ciertas modificaciones. En ella, se hornea la masa y, aun estando de color blanquecina, se la quita del horno, enfría y congela.

Este proceso permite que, pasado el tiempo deseado, se realice una segunda etapa de horneado y el pan conserve la frescura y sabor propias de una panadería tradicional.

Sabor, color y textura como en casa

Hasta aquí hemos visto la opción de realizar el precocinado en tu establecimiento. Si ello resulta complejo para lo que buscas, la opción perfecta es elegir un proveedor reconocido. Hay diversidad de empresas con trayectoria ofreciendo servicios de elaboración y distribución de precocinados para establecimientos hosteleros. Existe, se puede decir, un proveedor para cada necesidad. Y en la mayoría de los casos, a la opción tradicional de panadería, le suman productos de bollería y pastelería.

¿Por qué usar pan pre congelado?

Como todas las decisiones, para tomarlas hay que evaluar los pros y contras. En este sentido, alguno de los aspectos que suman son:

  • La posibilidad de disponer del producto según lo que necesitas. Dependiendo del negocio y la cantidad de gente que tengas, podrás adquirir o descongelar mayor o menor cantidad. De esta manera evitas desperdiciar un producto y optimizas recursos.
  • Ofreces a los comensales pan recién sacado del horno. Y ello es así, no porque se recaliente sino porque, al momento de servirlo, debes darle la segunda cocción. Proceso que lleva pocos minutos y permite servir un pan recién elaborado.
  • La tranquilidad que supone tener siempre un producto fresco sin el riesgo de que falte a último momento.
  • La posibilidad de encontrar en el mercado una diversidad de modalidades: para bocadillos, para montaditos, para acompañamiento, con o sin sabor. Además de poder sumar pastelería.

A la hora de apostar por esta opción, debes pensar que existe también un lado menos favorable. Debes contar con espacio de almacenamiento para mantener el stock y el pensar en una persona que se dedique al horneado en su segunda etapa. Además, deberás cuidar que el transporte garantice las condiciones adecuadas para que el alimento conserve sus propiedades intactas.

pan precongelado

El pan de los abuelos: opción artesanal

Junto a todo lo que venimos diciendo, y para ser justos, hay que resaltar otra práctica que crece y gusta mucho al cliente. La de ofrecer pan artesano, costumbre que ha ganado espacio y fama, porque se considera al pan cada vez más como un producto estrella en la mesa.

No es lo mismo servir un plato, sea cual fuere, con un pan recalentado o de mala calidad, que hacerlo con opciones caseras, recién cocidas y de variedades diversas.

Así como existen muchos proveedores para el mercado de precocinados, también proliferan los obradores que trabajan a destajo para ofrecer el mejor pan a los restaurantes que lo requieren.

Y, tal como ellos mismos dicen, a las piezas que amasan y hornean las hacen como si fueran únicas. Pequeñas obras de arte cotidiana que pueden ser tradicionales, con semillas, multitud de sabores, y así hasta el infinito, todo lo que la creatividad pueda imaginar. Porque lo que no debe faltar es el buen gusto puesto en cada masa.

Conclusión

En resumen, cada una de las opciones tiene su atractivo a la hora de presentar este preciado elemento en la mesa. Y la decisión dependerá del tipo de establecimiento, el espacio y personal con el que cuentes y el punto fuerte que te caracteriza. Lo bueno es saber, eso sí, que cualquiera de las opciones valora el producto y el disfrute de un buen bocado de pan.

Del horno a la mesa, en un solo paso.

 

Fuentes imágenes: Pantorres,SA  /  La Sexta  /  Pan congelado Vitalpan