Salir satisfechos. Eso es lo que tienen en mente todas las personas que deciden comer fuera de casa. Esta premisa incluye la degustación de platos de primer nivel, que representen el equilibrio perfecto entre sabor, presentación y cantidad. También se valora que vengan acompañados por productos “top” (bebidas alcohólicas y no alcohólicas, entre otros). Pero, sobre todo, la satisfacción está condicionada por dos factores: la calidad y el servicio.

Si hay un grupo de consumidores requieren de una experiencia integral para terminar satisfechos, es el público que acude a tu restaurante. Una sola nota discordante es motivo suficiente para no regresar. Y en tiempos en que internet y las redes sociales han masificado la información a niveles insospechados, una persona insatisfecha es un lujo que casi ningún negocio se puede dar.

La calidad y el servicio: elementos diferenciales

Se estima que la mayoría de los españoles que acuden a los restaurantes valoran más la calidad de servicio que los precios. Tampoco se trata que las personas gasten despreocupadamente.

servicio restaurante

¿Qué elementos se incluyen en la calidad y el servicio?

Calidad y servicio, cuando se habla de comedores de restaurantes, incluye una serie de elementos, imprescindibles todos.

Buena comida

El sabor no es el único elemento diferenciador. Entran en consideración la presentación y distribución de los alimentos en el plato, la temperatura con la que se sirven y la cantidad de las porciones. Además, está la música ambiente, el aroma de la sala, la decoración general, etc.

También se valora la velocidad con la que se preparan los platos. Si una persona pregunta por el tiempo que tendría que esperar por un determinado plato del menú, se le debe ofrecer una respuesta exacta. Si es mucho o poco, queda a la absoluta discreción del comensal, quien además esperará se cumpla con el plazo prometido.

Atención Profesional

La evaluación final que obtenga este apartado, depende casi en su totalidad de los camareros, quienes son los responsables de “guiar” a los comensales en su experiencia gastronómica.

Un buen camarero debe estar, ante todo, perfectamente arreglado y pulcro en el sentido más extenso del término. Además, debe mostrarse ameno y cordial en todo momento. Su finalidad será ganarse la simpatía de los clientes.

El camarero debe conocer a la perfección cada uno de los platos en el menú. Y en caso que se le escape un detalle, debe mostrar la suficiente entereza y seguridad en sí mismo, como para admitir su desconocimiento y buscar al momento la respuesta que le falta.

Es preciso ofrecer una atención equilibrada: estar siempre a disposición cuando se le requiere, sin atormentar con su constante presencia a los clientes. Ello influirá decisivamente en la valoración final sobre la calidad y el servicio.

Higiene y limpieza

Las personas que deciden comer en tu restaurante, están poniendo en manos de terceras personas no solo su satisfacción momentánea, también toda su salud.  Tus clientes esperan que todo lo que esté a la vista refleje higiene y limpieza en un nivel máximo.

Productos de primera calidad

La cocina de alto nivel se consigue con ingredientes de la máxima calidad. Recuerda que este punto marcará siempre la diferencia. Elaboraciones más o menos innovadoras, complejas o sencillas. Pero los ingredientes siempre frescos y con calidad.

También la bebida puede ser un elemento importante a considerar. Hay comensales que acuden a determinados locales por el vino que allí toman, o por tomarlo a la temperatura adecuada, por poder beber en él la cerveza de su preferencia, etc. No hay que olvidar que estos mismos motivos pueden servir a estas personas para descartar otros establecimientos.

Está más que probado que el éxito de un negocio muchas veces no está en atraer a los clientes, sino en conseguir que vuelvan más de una vez.

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Comodidad en la calidad y el servicio

Hay locales que pueden servir la comida más sabrosa, contar con los camareros más atentos, ofrecer un nivel de limpieza cumpliendo con los parámetros más altos de excelencia. Restaurantes casi perfectos, en los que la magia se acaba cuando las personas deben sentarse en la mesa.

Comer “a gusto” implica disponer del suficiente espacio como para poder estirar las piernas mientras se está sentado. También implica que el levantarse para ir al baño no se generen complicaciones de ningún tipo.

La mayoría de las personas se ha topado con comedores en donde caminar resulta una misión imposible, moverse un poco en la silla implica molestar a un comensal de otra mesa o donde se teme que alguno de los platos que transportan los camareros terminará por los suelos, en cualquier parte del comedor.

El conocimiento de los clientes

Para atender correctamente las necesidades de buen servicio de los clientes de un restaurante, sus dueños y gerentes deben tener bien definido cuál es su público objetivo y conocer sus  peculiaridades, segmentación social, preferencias y necesidades.

El hecho de que los españoles consideren como valores diferenciales la calidad de servicio por encima del precio, implica que es un público con altos niveles de exigencia. Se trata de clientes dispuestos a pagar un precio justo, siempre que sus expectativas se vean cubiertas o, mejor aún, rebasadas.

 

Fuentes imágenes: RTVE.es  /  Euroinnova Formación  /  Framepool AG – Framepool Stock Video Footage Library