La vida en el campo ha creado una imagen de paz y de descanso en las personas. Se asocia con el silencio, con la vida lenta, con el aire puro y con mucha naturaleza. En síntesis, con una mejor calidad de vida. La idea de instalar un restaurante en el medio rural se beneficia con esa idealización.  Los clientes sienten que en el campo todo es mejor.

En realidad, existe mucho de realidad en esa concepción del campo como entorno ideal; sin duda, la contaminación en todas sus formas es menor. Se respira mejor, los sonidos son naturales, hay más plantas y animales.

Unas horas en el campo renuevan las energías y mejoran el humor: lo rural se ha puesto de moda.  Un restaurante en el medio rural se visualiza como una promesa de platos más sanos y de experiencia placentera.

Un restaurante en el medio rural: una idea que vende

Quienes estén en el camino de abrir un restaurante o lo hayan hecho recientemente, saben que no es nada fácil. Cada paso de la puesta en marcha del proyecto, se choca con obstáculos que lo complican.

En el ámbito de la gastronomía es tanta la competencia que hay que pensar muy bien en cómo sobresalir. Es necesario lograr que el nuevo emprendimiento no sea simplemente uno más de tantos. Esta búsqueda de lo diferencial, de una propuesta de valor, es fundamental.

Ese rasgo diferente lo tiene un restaurante en el medio rural. En sí misma la idea atrapa clientes, pues responde a esa imagen idealista de vida sana y de paz, por lo que a la hora del marketing, el concepto se destaca fácilmente. Un emprendimiento que se mantenga dentro de los parámetros de lo que la gente visualiza como rural, seducirá a los clientes potenciales.

Sugerencias para abrir un restaurante en el medio rural

Aunque la idea parece simple, porque ‘lo rural’ parece serlo, en realidad tiene cierta complejidad. El medio rural ofrece innumerables posibilidades para la restauración; pero también impone sus limitaciones y condiciones a las que hay que adaptarse.

Una cosa es el concepto ideal de la gente acerca de lo que es rural, y otra muy distinta es la realidad.  Ver la vida rural en una película o en un libro es bien diferente a vivir en ese medio.

Esto no quiere decir que los obstáculos frenen las iniciativas.  La cuestión pasa porque un proyecto de restaurante en el medio rural es bien diferente que el elaborado para una ciudad. Veamos algunas consideraciones interesantes:

  • Segmentación de clientes. Atención a este factor. Definir el público objetivo es fundamental para generar el proyecto. ¿A quién le gusta el campo y su tranquilidad? Seguramente no serán los más jóvenes los más interesados; hay que pensar bien a qué tipo de público se destina la propuesta. 
  • El lugar. La elección del lugar es clave. Tiene que estar lo suficientemente lejos de la ciudad como para que se lo considere rural, pero no tan distante que limite la llegada de los clientes. Se trata de elegir un paisaje rural, un entorno rural y de crear la magia.
  • La ambientación del entorno. Desde que el cliente ingresa al lugar debe sentir que llegó al campo. En el campo hay animales de granja, árboles, herramientas de laboreo de la tierra; lo natural debe prevalecer sobre lo urbanizado. Este es el escenario que la persona que busca un restaurante en el medio rural espera encontrar. Por lo tanto, hay que crearlo.
  • El edificio. Si el predio dispone de una edificación típica de campo, es buena idea modificarla lo menos posible. La idea es mantener todo lo más posible su estructura agregándole confort. Una casona de campo tradicional se reinventa, todas sus estancias se convierten en comedores.

restaurante rural

Por lo tanto, el trabajo en la edificación se centrará en rescatar y componer más que en renovar. Y si el campo no tiene edificio alguno, un local amplio y rústico, con grandes ventanas, es la mejor opción.

  • La estética del salón. Este es un aspecto al que hay que atender minuciosamente. El hecho de que sea un ambiente de campo no implica falta de limpieza y desorden; todo lo contrario, la limpieza y el orden son requisitos imprescindibles.

La estética rural se consigue con mobiliario, vajilla, utensilios y decoración adecuados.  El estilo country parece ser el indicado, pero también existen otras opciones.

Si la construcción es original, no harán falta muchos elementos decorativos. La experiencia en un restaurante en el medio rural incluye el disfrutar con la vista el lugar; el minimalismo es siempre la mejor opción.

  • Huerta, corrales con aves, bodega. La propuesta gastronómica debe acompañarse de vivencias de campo. Una pequeña huerta, algunas gallinas, fardos, son atractivos que completan la experiencia del cliente. Y si es posible, se puede armar una pequeña bodega de tipo familiar rural.

Aunque parezcan iniciativas complicadas, en realidad no lo son.  Quizás implique contratar a un lugareño que las mantenga, pero vale la pena.

restaurante rural

La calidad siempre es prioritaria

Esta es una verdad que debe centralizar las acciones de todo restaurante, esté en medio urbano o rural. Los clientes esperan encontrar calidad, y este rasgo no depende del contexto donde esté ubicado el restaurante.

Siempre es buena idea priorizar los productos de cercanías. Vegetales y otras materias primas producidos por vecinos, o de producción propia, si es posible, permitirán completar la imagen que el cliente espera del lugar.  No pueden faltar en la carta platos para los paladares más exquisitos.

Por lo tanto, cuando se monta el restaurante en el medio rural, es conveniente conocer a los vecinos. Investigar la producción de la zona, generar una red de proveedores locales, es un plus para la propuesta.

El marketing

Explotar la idea un tanto bucólica de lo rural es, sin dudas, un punto suerte del marketing para un restaurante con estas características. La puesta en valor de esas condiciones marcará la diferencia.

Sin embargo, toda la estrategia de marketing debe mostrar calidad, confort y bienestar. Estos son rasgos que es preciso amalgamar con el contexto de campo, para que la propuesta funcione.