El mundo gastronómico no deja de lamentar la noticia. Carme Ruscalleda ha dispuesto cerrar el famoso restaurante Sant Pau en octubre. Los amantes de la cocina de alta gama lo sienten realmente como una gran pérdida, una especie de nostalgia se instala cuando de este acontecimiento se habla.

Es un hecho que el Sant Pau ha hecho las delicias para el paladar de la gente durante treinta años. A los virtuosos de la cocina les cuesta pensar en un mundo sin este templo de la gastronomía; pero la decisión de la extraordinaria chef Carme Ruscalleda, dueña del Sant Pau, no tiene marcha atrás. No se trata de un cierre por renovación ni por vacaciones. Es definitivo.

¿Por qué  Carme Ruscalleda cierra el Sant Pau?

“Quiero cerrar un restaurante de éxito con éxito”. Estas son palabras de la chef que explican en parte su decisión. Treinta años de éxitos, tres estrellas Michelin, e infinito trabajo y dedicación de Carme y de su esposo, Toni Balam, son las joyas que el restaurante luce en el momento de la despedida. Mucho brillo y una larga vida de triunfos y de logros.

Entre sus argumentos, la chef menciona también que ha trabajado ya más de cincuenta años en la cocina con dedicación absoluta y que necesita un cambio. Bien se ha ganado aflojar las riendas y aliviar las presiones que conlleva la gestión de un restaurante como el Sant Pau.

Pero la pareja no ha pensado en jubilarse, siguen tan enérgicos y creativos como siempre. Entre sus proyectos, piensan seguir coordinando  el Moments, restaurante del Hotel Mandarín Oriental de Barcelona, en el que está al frente su hijo Raül Balam.

Las obras de los artistas famosos cambian de acuerdo con los períodos que viven sus creadores. Y esto es lo que sucede con Carme Ruscalleda y con Toni Balam, artistas de la gastronomía. Sus mentes están abiertas a nuevas experiencias en las que, seguramente, el éxito siempre les acompañará.

“¿Cansados? En absoluto. Cerramos para reinventarnos cuando tenemos la sartén por el mango”, ha declarado a la prensa la notable chef. Se les ve relajados y felices con su decisión, que parece traer aires nuevos a sus vidas.

El Sant Pau, pasado, presente y futuro

  • Historia

Este restaurante nació en 1988, fruto de la unión de Carme Ruscalleda y Toni Balam. La pareja, que llevaba ya veinte años trabajando junta, concretó con el Sant Pau sus aspiraciones de crecimiento personal y profesional.

La calidad y la originalidad siempre fueron los baluartes de la cocina del Sant Pau. El espacio geográfico privilegiado fue el marco digno para el emprendimiento; la casona del 1881, con jardín y vistas al mar, completaba la experiencia gastronómica.

La carta fue evolucionando. Comenzó ofreciendo un menú sencillo, no en calidad sino en procesos de elaboración. Ese era su estilo por aquellos tiempos, caracterizado por una cuidada selección de productos estacionales de la comarca de Maresme.

  • Presente

El restaurante funciona en los dos espacios de la antigua casa, un comedor interior y una galería. Ambos abren sus ventanas y puertas al horizonte marino y a un magnífico y relajante jardín particular. Cuando un comensal llega al Sant Pau, lo envuelve un ambiente  cómodo y muy acogedor.

Carme reina en su cocina, mientras que Toni organiza la sala. De este modo, todo está bajo control, nada escapa a la mirada atenta de estos dos grandes de la gastronomía.

“La cocina es el arte más completo que existe” expresa la chef. Y estas palabras caracterizan sus platos; el menú está integrado por propuestas que buscan la excelencia comprometida con la naturaleza.

A través del menú degustación de nueve platos, se puede recorrer la cocina de temporada de Carmé. Queso, flor de calabacín con melocotón, olivas y albahaca, un tartar de potro y remolacha, un bogavante sobre cama de tomates o fresas sorprenden el paladar.

La cocina marinera es alucinante. Gamba sobre tostada de mar y pez loro son dos de sus especialidades marinas; las carnes asadas no faltan en la carta. Para todos los gustos y ocasiones.

Carme define su cocina como “catalana moderna”. Y agrega que en la creación culinaria se siente totalmente libre. De esa libertad surge la emoción de la creación. Así logra una cocina de sabores marcados, finos, elegantes y limpios. 

  • Futuro 

¿Qué será del Sant Pau y de la mágica casona? Quedará en manos de su hija Mercè, quien lo convertirá en un bar. Ella y su pareja, Albert Rovira, han sido colaboradores incondicionales del Sant Pau.

En la casona, Carme mantendrá una parte de la cocina para seguir investigando y desarrollando. Se trata de una Cocina Estudio, un laboratorio gastronómico al que dedicarse con el alma ya libre de las cuestiones empresariales.

Y, en definitiva, para seguir siendo lo que es: una chef de pasión y de corazón.

Fuentes de imágenes: Última Hora  / Clarín

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