Llenar un restaurante entre semana puede parecer una misión imposible. La mayoría de las personas reserva sus salidas para el fin de semana, cuando hay más tiempo libre y ganas de disfrutar. Sin embargo, con un poco de ingenio y un toque de empatía hacia lo que la gente busca en esos días tranquilos, se puede convertir un lunes o un miércoles en la excusa perfecta para salir a comer fuera.