En épocas de competencia feroz, la publicidad es una necesidad imperiosa.  La meta será acercar a los potenciales clientes información acerca del local. Y, fundamentalmente, una campaña publicitaria intenta marcar la diferencia y atrapar su atención y su voluntad.

Una buena campaña publicitaria siempre es de gran ayuda para dar impulso al restaurante. El marketing ha evolucionado mucho en estos últimos tiempos y es preciso ajustarse a estos cambios. Las personas cambian, y las campañas publicitarias deben amoldarse a los intereses, hábitos y posibilidades de las personas.

¿Cómo planificar una campaña publicitaria para el restaurante?

El objetivo fundamental de una campaña publicitaria efectiva, es posicionar la marca en el público objetivo. Se trata de que el restaurante tenga presencia continuada y que el local se instale en la cabeza de la gente.

Por tanto, el primer aspecto a considerar es a quiénes estará dirigida.  En este sentido, en todo proyecto de restaurante se define un público objetivo, de acuerdo con las características de las propuestas. ¿El restaurante está pensado para público joven e informal? ¿Es un proyecto para familias? ¿Se piensa en clientes de algún nivel socioeconómico en especial?

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En función de estas consideraciones, se diseñará la campaña de publicidad. A partir del público al que se quiere llegar preferentemente, se elegirá el medio de difusión y la estructura de los mensajes.

Publicidad mediante flyers, en radio, en televisión, con afiches, en pizarras electrónicas, en Internet, todos son medios válidos. Por supuesto que el dinero disponible para destinar a la campaña publicitaria será el que, en último término, defina.

La idea es llegar a ese público objetivo a través de todos los canales y dispositivos posibles.

¿Qué destacar en una campaña publicitaria?

Sea cual sea el medio elegido para poner en marcha la campaña publicitaria, hay elementos e información que siempre deben estar presentes.

  • Las imágenes

El mundo de hoy es preferentemente visual. La imagen transmite mucha información y conquista estómagos y corazones. Una buena imagen incita el apetito y las ganas de disfrutar de eso que se está mostrando.

  • Textos breves y sencillos

La gente vive apurada, por lo tanto nadie se detiene a leer nada. Los textos que acompañan a las imágenes deben decir mucho en pocas palabras. Deben leerse casi globalmente, sin demoras.

Si el texto es largo y complicado, no será leído. Esto implica establecer una verdadera relación de complementariedad entre imagen y texto. Lo que dice la imagen no debe repetirlo el texto.

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  • El plus diferencial

Es importante reflexionar acerca de cuál es el valor agregado de la propuesta del restaurante. El tema pasa por identificar rasgos que diferencian la propuesta de ese restaurante de los similares de la competencia. ¿Es el precio? ¿Es la calidad de los ingredientes? ¿Es la atención a dietas específicas? ¿Es la rapidez en la atención? ¿Es el servicio a domicilio?

Este rasgo especial deberá atender, claro está, a los requerimientos del público objetivo al que se pretende llegar.

  • Difusión de promociones, ofertas

El presupuesto siempre influye en las decisiones. Por lo tanto, en toda campaña de marketing es necesario insistir en qué brinda el local para contribuir a la economía de sus clientes.  Pueden ser eventuales y pasajeras, periódicas o permanentes. Pero siempre es bueno que el potencial cliente reconozca que el restaurante se preocupa por él.

  • Publicación de eventos especiales

Organizar periódicamente eventos en días especialmente marcados en el calendario, evitará que los clientes busquen otras opciones. Es buena decisión incluir en la campaña publicitaria celebraciones tales como el Día de los Enamorados, de la Madre, del Padre, de la Familia, del Niño, por nombrar solo algunos.

En estas ocasiones, el restaurante en sí mismo será parte de la campaña de publicidad, pues se ambientará y se vestirá para la ocasión.  Para organizar estos eventos, es preciso planearlos con tiempo y anticipación. De este modo se logrará difundirlos para que lleguen a las personas cuando estén planeando su salida.

El restaurante debe vivir en internet 

La tecnología ya no es cuestión de edades ni de condición socioeconómica. Los clientes usan sus móviles para todo, se han acostumbrado a que es una ayuda invalorable. Los que viven apurados, lo aprovechan porque les permite ahorrar tiempo. Los que tienen todo el tiempo disponible, lo usan para navegar, informarse, conocer, pasar el rato.

Por tanto, la presencia del restaurante en internet, es un excelente camino para que una campaña publicitaria funcione bien. Publicaciones en redes sociales, página web, mensajes personalizados mediante emails, permitirán llegar a mucha gente con poco esfuerzo.

Google dispone de algunas herramientas, muchas de uso gratuito, que contribuyen a una buena campaña publicitaria. Entre ellas, se encuentran Google My Business, Google Awards, Google Mapx.

Atención permanente a los potenciales clientes

Una campaña publicitaria efectiva se centra en la información. Pero esta información tiene que responder a las inquietudes de los potenciales clientes. Por tanto, es fundamental estar atentos a estas preferencias y necesidades.

Fomentar el contacto vía web o mail con el restaurante e instalar una caja para sugerencias en el local, son dos caminos para estar siempre en contacto. De este modo se adaptará el funcionamiento del local y sus propuestas a los intereses de las personas.

De este modo, la campaña publicitaria construirá relaciones empresa-cliente.  Se fidelizarán los que ya han probado la propuesta y se captará otros nuevos.  Para que esto ocurra, es preciso que la campaña tenga un toque personal. Ello se logra con diferentes recursos, entre ellos con imágenes de empleados y clientes, por ejemplo.

Ofrecer experiencias especiales aunque que no sean puramente gastronómicas, será también una buena estrategia de marketing. La visita de un personaje famoso, cocina en vivo, participación del cliente en la elaboración de su plato, juegos inflables para los niños son algunas ideas posibles.

Una campaña de marketing no es fruto de la improvisación. Debe ser  planeada integralmente.  La imagen que el restaurante quiera proyectar en el público objetivo tiene que ser siempre la misma. Por tanto, no hay lugar para las improvisaciones.