Un taller de cocina ofrece al cliente del restaurante la posibilidad de vivir una experiencia interactiva de la mano del chef. El restaurante abre su cocina para que el participante se implique en el corazón mismo del establecimiento.

Es una buena estrategia para generar y fortalecer vínculos pues involucra a los participantes de una manera práctica y animada. Mediante el taller se logran vivencias memorables de esas que no se olvidan.

Existen diferentes tipos de talleres y momentos para realizarlos. Lo importante es que exista una conexión entre esos encuentros y el estilo y la identidad del restaurante.

¿Qué temas abordar en un taller de cocina organizado por el restaurante?

En un taller de cocina es posible abarcar una amplia variedad de temáticas que atiendan a la riqueza gastronómica de la región o del país, a las tendencias, culinarias, a algún tipo de plato en particular o a desarrollar la receta de un plato destacado del menú.

Algunos ejemplos:

Cocina española e internacional

El taller desarrollará un plato emblemático de la cocina española y del mundo. Son temas muy aceptados:

  • Cocina tradicional española. Taller de paellas y arroces, de tapas y pintxos, de cocina regional.
  • Cocina internacional.  Talleres de cocina italiana: de pastas frescas, de pizas, de risottos. Taller de cocina asiática: sushi, ramen, dim sum. Taller de cocina mexicana: tacos, guacamole, salsas.

Talleres temáticos o de temporada

Se centran en explorar recetas, ingredientes y técnicas relacionados con una temática específica o con los productos típicos de la época del año. Este tipo de talleres son favorecedores de la conexión de los asistentes con tradiciones locales, festividades o tendencias gastronómicas.

Talleres de panadería

La elaboración de panes artesanales es un buen tema para desarrollar un taller en el restaurante. Los participantes disfrutarán de la experiencia de crear sus propios panes con diferentes tipos de harinas, levaduras y técnicas para crear panes de calidad.

Se les puede introducir en los secretos detrás de preparaciones emblemáticas como el pan candeal, la hogaza gallega, la barra rústica.

Maridaje de platos y bebidas

Los talleres de maridajes siempre suelen atraer a muchas personas. Incorporar vinos, cervezas o cócteles que armonicen con los sabores del plato que se prepara en el taller despierta la curiosidad. Además, hablar de maridaje aporta nivel a cualquier persona, por lo que es una propuesta de interés.

Los participantes conocerán las reglas básicas del maridaje, abordando conceptos como la complementariedad y el análisis sensorial.

Talleres de cocina para niños

Si el restaurante se caracteriza por un público familiar, la organización de talleres de cocina para niños permitirá vivir una experiencia divertida y práctica que despierte el interés infantil por la gastronomía. 

Se pueden enseñar recetas sencillas y accesibles, como galletas decoradas, cupcakes o brochetas de frutas. Este tipo de preparaciones permiten experimentar con ingredientes coloridos, para que le proceso sea entretenido.

Estos son solo algunos ejemplos de tipos de talleres de cocina que el restaurante puede implementar. Es interesante partir de los intereses de los comensales, del público para que exista una participación motivada.

¿Cómo organizar un taller de cocina para los clientes del restaurante?

La organización de un taller de cocina para los clientes requiere de planificación. Es necesario atender a todos los aspectos que hacen de la actividad una experiencia atractiva y memorable. 

Clientes cocinan

Un paso a paso sugerido es el siguiente:

Definir la temática y el propósito

Elegir qué tipo de comida se va a preparar y el objetivo del taller es fundamental. De esta elección dependerá la duración, el costo de realización y el público al que está destinado.

Hay que pensar qué se quiere lograr con el taller. ¿Fidelizar clientes? ¿Enseñar técnicas culinarias? ¿Destacar la identidad del restaurante o  realzar  algún plato en especial que se sirve en el local?

Diseño del taller

Un paso clave es la planificación de las actividades del taller. Se debe organizar el paso a paso detallado minuciosamente. Se incluye la introducción, la preparación de las recetas, la explicación de técnicas y la degustación final.

Se definirá la duración de cada momento y qué acciones específicas comprende. También es conveniente ir pensando qué se requiere en cada instancia, para que a la hora de la clase no falte nada.

Elección del lugar

El lugar dependerá de la temática y del número de asistentes. Hay que elegir un espacio cómodo y funcional. Deben ubicarse en él los utensilios, el equipo de cocina, los ingredientes sin que se pierda la comodidad de los participantes y del cocinero.  La seguridad es una condición muy importante.

Los recursos humanos

Una decisión importante para el éxito del taller es quién estará a cargo del mismo. En la organización se definirá si será el cocinero del restaurante u otro miembro del equipo con la capacitación para la tarea. También es posible convocar a un tallerista externo al restaurante para temáticas muy específicas.

Promoción

Como toda actividad que planea el restaurante, debe promocionarse adecuadamente. Se elegirán los canales para la difusión según los destinatarios del taller. La invitación personalizada siempre es muy efectiva, porque quien la recibe se siente elegido.

Materiales

Disponer de todos los utensilios e ingredientes necesarios contribuirá al éxito de la clase. También hay que pensar en entregar las recetas escritas a los asistentes, o un vídeo del taller.  Regalar un delantal que los participantes usarán durante la actividad es un detalle que queda muy bien.

  Degustación

Una buena manera de cerrar un taller de cocina es con una degustación final del menú preparado. Será un momento de distención y de integración, que estrechará los vínculos de los participantes entre sí y con el restaurante. Si todo resultó bien, este momento final puede ser el principio de una nueva propuesta de otro taller.

Evaluación final

La evaluación es una herramienta muy importante en toda actividad del restaurante. Recoger el feedback de los participantes permitirá mejorar futuros talleres. Un camino es enviar vía mail un agradecimiento por la participación, adjuntando recetas y un formulario para la evaluación.

Un taller de cocina bien organizado fortalece la relación con los clientes y posiciona al restaurante como un espacio innovador y creativo que lo destacará en el contexto de la competencia.  

Estas instancias interactivas deben vivirse como una oportunidad para fomentar conexiones y para promocionar el restaurante.

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