Cuando se empieza un negocio, las probabilidades de fracasar son exactamente iguales a las de tener éxito. Depende de las decisiones que se tomen inclinar la balanza de un lado a otro.

En el momento de poner en marcha un restaurante, los números en contra parecen ser más altos. Para evitar terminar el proyecto antes de tiempo, importante es conocer las principales razones de cierre de un restaurante.

Una experiencia integral

Si bien el producto estrella de estos locales debería ser siempre el contenido de los platos, las personas que salen a comer a la calle, la mayoría de las veces, buscan algo más que un buen plato. Para dejar realmente satisfechos a los clientes, se les debe ofrecer una experiencia integral, plena en detalles de calidad.

Detalles que cuentan. Errores que restan

La mala atención es la principal de las razones de cierre de restaurante, incluso por encima de comidas de regulares a mediocres. Hay quienes sostienen que el empleado más importante en la hostelería no está en la cocina sino en los comedores, atendiendo a los clientes.

Nadie recomendará un sitio en donde el camarero fue descortés y rudo. En cambio, si el trato recibido fue de primer nivel, mostrando genuino interés por ofrecer la mejor experiencia, platos de calidad dudosa pueden terminar en segundo plano.

La contratación de personal sin la debida formación en el área es uno de los errores más frecuentes. Es cierto que también son conocidos los momentos de “reclutamientos forzados”, ya sea por etapas con mayor número de clientes, la realización de eventos, etc. Pero como en cualquier área laboral, la capacitación profesional es un requisito necesario.

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Mala atención, pésima comida y un local sucio

No hay que ser un erudito en materia de hostelería para saber que no tiene futuro ningún local que presente mal estado en sus instalaciones. En cuanto a la higiene, muchas veces son los pequeños detalles los que marcan grandes diferencias.

El estado en el que se encuentre en los sanitarios también es muy evaluado. Muchas personas toman como referencia la imagen que ofrecen los baños para intentar deducir la pulcritud que presente la cocina. Cuanto más sucio y peor cuidado esté el baño, peor será la imagen que se lleve el cliente. También serán menores las probabilidades de que regrese.

Razones de cierre de un restaurante: errores de diagnóstico

En teoría, cualquier persona con los recursos y las ganas puede aventurarse a abrir un restaurante; en la práctica parece ocurrir justo lo contrario. La realidad es que, sin importar cuanta experiencia se tenga en el ramo, sin un diagnóstico acertado antes de inaugurar un negocio con estas características las posibilidades de fallar son prácticamente del 100%.

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Concepto demasiado amplio

Los intentos por montar establecimientos para todo tipo de público son muy frecuentes. Los resultados, sin excepciones, siempre son los mismos: cierres definitivos o un replanteamiento extremo de la situación para evitar la catástrofe.

¿Por qué fracasan estos restaurantes “generalistas”? La respuesta es sencilla: no se puede complacer a todo el mundo al mismo tiempo. Un local debe tener muy claro a qué clase de cliente se dirige. ¿Un ejemplo? Las expectativas y las exigencias de comensales jóvenes nunca serán las mismas que personas mayores de 60 años. Aún en los casos de que ambos grupos poblacionales busquen exactamente el mismo tipo de comida.

Cada negocio debe conocer a la perfección a sus clientes. Saber qué esperan, cuáles son sus gustos y características. Descubrir todas sus expectativas. Con esta información, dar el mejor esfuerzo para complacerlos una y otra vez.

Mala ubicación

Las coordenadas de un restaurante variarán de acuerdo al tipo de público que persiga. A modo de ejemplo, dentro o cerca de un campus universitario solo pueden existir locales dirigidos a estudiantes o profesores. Un local temático, con comida exótica, a la carta y que se pretenda muy exclusivo, no tiene demasiado sentido en este tipo de locaciones.

Si bien la accesibilidad es un parámetro importante, también se deben considerar las características propias de cada local. ¿Cuenta con un área para un amplio estacionamiento? Si para comer en un establecimiento hay que dar varias vueltas antes de aparcar el coche (o dejarlo demasiado lejos), probablemente nadie se anime a siquiera entrar a probar.

Restaurantes sin nada que los diferencie

Las opciones de la que dispone el público para comer fuera de casa son sumamente amplias. Esto hace que muchos restaurantes terminen ofreciendo exactamente los mismos productos. Quienes logren diferenciarse del resto de sus competidores serán siempre los mejor valorados.

Los rasgos diferenciales no necesariamente tienen que verse reflejados en la comida. La decoración, la manera de atender a los clientes o hasta la distribución de las mesas pueden marcar diferencias bien recibidas por el público. La falta de creatividad siempre pasará factura y su importe casi siempre será fatal.

Negocio de alto riesgo

Son muchas las variables que entran en juego. Además, los márgenes de ganancia en ocasiones son bastante estrechos. Por ello, para reducir los peligros, se debe conocer bien el estado de las finanzas del restaurante en todo momento.

La administración de esta clase de negocios requiere un control absoluto de los estados de cuenta, del tamaño de la nómina y del volumen de ventas. También manejar los costos de los insumos y la frecuencia con la que deben reponerse. Sin descuidar las obligaciones fiscales con las que regularmente se deben cumplir o el pago del alquiler y todos los servicios.

Un trabajo en equipo

El hecho de mantener a flote un negocio de hostelería requiere de un equipo engranado y motivado. Por ello, una de las principales misiones de quienes emprendan en esta área es conseguir que todos sus empleados se sientan identificados con la causa.

Aunque parece evidente, vale la pena recordarlo. Es imposible comenzar siquiera una aventura empresarial de estas características en soledad. El éxito de estos emprendimientos depende, en altísima medida, del compromiso de cada uno de sus empleados. Un personal desmotivado y apático también figura entre las principales razones de cierre de un restaurante.