Cada año son miles los restaurantes que abren y una buena parte de ellos cierran, casi siempre por los mismos errores. Son situaciones en las que se invierte una cantidad importante de dinero, se ponen muchas ilusiones y lo único que se obtiene es desilusión y deudas.
Entre estos errores que suelen repetirse en la mayoría de los casos de negocios poco exitosos en la gestión de restaurantes están:

Basta con ser un buen anfitrión y elaborar platos aclamados
Con ser un buen anfitrión con amigos y familiares y recibir muchos halagos de los platos que se presentan en estas reuniones no es suficiente, esto no cualifica directamente para abrir un restaurante.

El sector de la hostelería tiene sus parámetros propios, y es preciso conocerlo bien. Además, otras variables son una adecuada formación, una preparación para la administración de un restaurante y todo lo que ello genera, etc.

El control de gastos e ingresos
También suele ocurrir en la gestión de restaurantes, que se piensa en llenar el comedor, a través de precios muy competitivos, pero sin una noción realista de lo que valen las cosas.
Son muchos los gastos y muy diversos. Desde los gastos fiscales, de impuestos y tributos, nacionales, locales y autonómicos, gastos de personal, alquileres, suministros de luz, gas, teléfono, agua, etc., así como todo lo relativo a los géneros.

La técnica del escandallo, es decir, del cálculo del coste del plato teniendo en cuenta la aplicación de todos los gastos, de forma proporcional, es fundamental.

La atención necesaria al personal
Cuando no hay una adecuada selección de personal, los negocios ya comienzan mal. Además, la implicación del personal en un restaurante o negocio de hostelería es un factor fundamental.
Se trata de dar la importancia debida a algunos factores muy importantes, como es la formación continua del personal, un buen plan de motivación, el llamado salario emocional, la promoción interna o desarrollo de carreras profesionales, etc.
En muchos casos se exige al personal del restaurante que se mueva de una forma rápida, que sonría y efectúe una buena labor comercial, etc. Sin embargo, no se fomenta que los operarios estén satisfechos y bien implicados con el objetivo empresarial, para estas tareas.

Marketing permanente
El marketing es un proceso del día a día, que no se interrumpe, ni se abre ni se cierra. Solo se termina el marketing cuando el restaurante se cierra.
¿Qué acciones diarias de marketing se llevan a cabo? Desde la atención al cliente, la carta, el entorno del comedor, el logotipo del restaurante y todo lo que rodea al branding, las promociones puntuales, la labor en las redes y foros a través de Internet, etc.

Las redes sociales
Como acabamos de ver, las redes sociales e Internet son una de las claves principales del éxito.
Es un error pensar que, como los clientes de un restaurante no tienen un perfil moderno para estar en las redes sociales, no hace falta utilizar esta opción.
En la actualidad todo el mundo está, de una u otra forma, en las redes sociales. Otra cosa diferente es que es necesario realizar una segmentación sobre las clases de clientes de nuestro restaurante y localizar dónde está cada cliente.

Una carta demasiado extensa
Otro error fundamental, y más extendido de lo que sería deseable.
Muchos restaurantes pretenden abarcar toda clase de gustos y ofrecen una cantidad de platos demasiado extensa. Incluso puede ser contradictoria, a la vez que extensa. Vemos en algunas cartas platos de un nivel alto de cocina, con otras opciones como hamburguesas, pizzas, sushi, etc.
Las consecuencias son muy negativas. Por un lado no se controla la calidad de todos los platos. Solo a nivel de ingredientes, es necesario disponer de un elevado control, además de tener una amplia mise and place, etc.
Pero por otro lado, las últimas tendencias aseguran que es mucho más rentable un restaurante especializado, dedicado a un producto estrella, entre otras cosas porque los usuarios y clientes son cada vez más gourmets.

La importancia de la decoración y ambientación
Además de la comida, la decoración también es un aspecto muy importante en la gestión de un restaurante. Se trata de ofrecer a los clientes un espacio cómodo y con personalidad, que conecte con ellos y los anime a volver.
La ambientación debería estar en consonancia con el estilo del negocio. Desde el mobiliario, la carta, colores y materiales, todo tiene que transmitir el mismo concepto.

El análisis de la competencia
El exceso de confianza siempre es negativo. No hay que olvidarse de la competencia, entre otras cosas porque cada vez es mayor el número de restaurantes y la facilidad para reservar.
Estudiando a los competidores se puede conocer lo que funciona y lo que no, así como ideas innovadoras para llevar a cabo en el negocio propio, y lo que no debe hacerse. Sería como mirarse en un espejo.

Un plan de negocios
Es muy positivo tener un plan que estime los resultados esperados a corto, medio y largo plazo, aunque haya que ir haciendo ajustes por el camino.
La planificación no solo es positiva para la rentabilidad y los beneficios, sino también para la calidad gastronómica que ofrecemos, el servicio y el equipo, etc.

La mala reputación
La reputación que el gestor de un restaurante tenga entre sus empleados y clientes tendrá mucha influencia en la continuidad del negocio.
En el día a día, la hostelería profesional genera mucha tensión. La soberbia, perder el control en situaciones de mucho trabajo, etc., pueden llevar a faltas de respeto con los empleados o no tratar a los clientes de la mejor manera, para conseguir su total satisfacción.

No llevar un buen inventario
Otra cuestión muy importante es el control de inventarios. La gestión poco eficaz del inventario puede llevar a pérdidas económicas, que haya en almacenes o cámaras productos que ya no se usan, en mal estado o caducados, etc.
Como hemos visto, la gestión en un restaurante es mucho más que cocinar bien, y sonreír a los clientes. Es preciso conocer bien el sector, y también las herramientas para conseguir el éxito en cualquier empresa.