La gastronomía típica de un país es parte de su patrimonio cultural. Desde la perspectiva del restaurante, tiene el poder de captar clientes pues permite establecer una conexión emocional con el público.
Disponer de esos platos considerados emblemáticos en España, permite atraer la atención tanto de clientes locales como extranjeros. Especialmente en zonas visitadas por turistas, la gastronomía típica es una buena estrategia para que el restaurante sea elegido por los visitantes.
El disfrute de la gastronomía pasa por lo experiencial. Esta conexión con el pasado se convierte en un atractivo diferencial que destaca al restaurante en un ambiente tan competitivo como es el de la restauración. Es un valor añadido a la propuesta que permite diversificar el público objetivo.
Tabla de contenidos
¿Cuáles son los rasgos de identidad de la gastronomía española?
La diversidad es una característica de la gastronomía típicamente española. Muchos de estos platos considerados típicos de España han surgido de costumbres familiares. En su gran mayoría se trata de preparaciones creadas en base a productos locales, de ingredientes propios de la producción española.
A medida que la gastronomía fue evolucionando se ha integrado la influencia de muchas culturas que han pasado por España a lo largo de su historia. Es así que surge un abanico de platos con toques de la cultura romana, de especias y sabores árabes y asiáticos, por productos procedentes de América. Ese crisol integrador ha generado una multiplicidad de versiones de los platos emblemáticos que representan a esta España tan internacional.
Cuna de los más destacados chefs del mundo, esta cultura gastronómica se ha ido enriqueciendo y adaptando a la evolución de productos y gustos de los consumidores. Pero siempre mantienen su esencia.
Platos que el mundo considera emblemáticos de la gastronomía española
La lista de los platos típicos españoles es muy amplia. Aunque las opiniones al respecto muestran algunas diferencias, hay algunos sobre los que existe unanimidad en cuanto a considerarse emblemas de España.
Vemos aquí los destacados representantes de la cocina española.
Tortilla de patatas
La tortilla de patatas o tortilla española es, sin duda, uno de los platos emblemáticos de la gastronomía española. Esta tortilla española se prepara con patatas fritas y huevo batido, y, en la versión de algunos cocineros, también lleva cebolla.
Es un claro reflejo de la tradición culinaria española caracterizada por la puesta en valor de ingredientes tan sencillos y humildes como patatas, huevos y cebolla. Su versatilidad hace que se adapte a cualquier momento del día. Se sirve como tapa, aperitivo, plato principal o, incluso, bocadillo de media tarde.
Su presencia en eventos gastronómicos internacionales la han consolidado como un ícono que representa el sabor, la tradición y la autenticidad de la cocina española.
Paella
La sola mención de la paella hace pensar en España, independientemente del lugar en el que se la nombre. Originaria de la comunidad valenciana, es una especialidad que ha trascendido sus humildes raíces regionales para convertirse en un símbolo de la gastronomía española a nivel mundial.
La paella se originó en las zonas rurales de Valencia. Allí los campesinos cocinaban arroz con ingredientes locales. Conejo, pollo, verduras frescas fueron los productos de las primeras paellas valenciana. Con el tiempo su preparación se fue diversificando y han surgido variantes que incluyen mariscos, pescado e, incluso, versiones vegetarianas actuales. Pero su esencia original continúa muy presente en cada una de estas variedades.
La preparación de una buena paella requiere habilidad y conocimiento. Desde el sofrito inicial hasta el punto del arroz, cada paso es fundamental para lograr la perfecta combinación de sabores. Es un verdadero arte culinario.
Gazpacho andaluz
Esta sopa fría combina ingredientes típicos de la huerta española. Fue creado por los campesinos andaluces como forma de refrescarse durante las calurosas jornadas de trabajo en el campo.
Tomates maduros, pepinos, pimientos, cebolla, ajo, pan, aceite de oliva, sal y vinagre componen este plato que se convirtió en un manjar típico de España. El gazpacho es muy nutritivo y no solo satisface el paladar. También aporta beneficios para la salud, y es considerado como uno de los platos de la dieta mediterránea reconocida mundialmente por sus propiedades saludables.
Su preparación es sencilla, pues no requiere de técnicas complicadas ni de largos tiempos de cocción. Los ingredientes brillan por sí solos. Es uno de los platos que no complican al cocinero cuando forman parte de la carta del restaurante.
Cocido madrileño
La gastronomía típica española no solo se ha nutrido de los aportes de iniciativas del campo. Madrid ha creado su cocido, que se convirtió en un plato preferido especialmente en los meses fríos.
El cocido madrileño tiene sus raíces en la cocina popular de Madrid. Con el tiempo se ha sofisticado, convirtiéndose en un plato que presenta diferentes versiones. Todas reflejan la historia y la cultura madrileñas.
La elaboración requiere de tiempo y de atención. Se prepara con repollo, zanahorias, patatas, chorizo, tocino, hueso de jamón, morcillo, entre otros. El servicio es parte de la tradición y genera en los comensales la experiencia completa de la historia. Se compone de tres momentos.
En el primero se sirve el caldo, elaborado con los ingredientes cocidos. Luego se presentan los garbanzos y las verduras. Finalmente aparecen las carnes.
Su fama ha trascendido fronteras, y es considerado un representante de la riqueza de la gastronomía española
Fabada asturiana
La fabada es un guiso que reúne los sabores tradicionales del norte de España. La base de su elaboración son las judías blancas, las fabes, la panceta y los embutidos como chorizo y morcilla. Todo se cuece lentamente para que el conjunto libere su máximo sabor.
La clave del éxito de la fabada asturiana es la calidad de los ingredientes. Las fabes asturianas tienen una textura cremosa y suave que es fundamental para el plato. Cada chef tiene su propia versión de este plato, pero su esencia lo ha transformado en un emblema de la identidad cultural de España.
Cochinillo asado
Con origen en Segovia, el cochinillo asado es un plato que muchos restaurantes han adoptado como estrella en sus propuestas. La elección de los lechones de menos de un mes de vida es la clave para que el plato resulte perfecto. Estos cochinillos han sido alimentados solo con leche materna, lo que garantiza una carne jugosa y tierna.
El cochinillo asado tradicional se asa en un horno de leña con un proceso lento. No lleva ningún aderezo, solo sal y un poco de agua para mantener la humedad de la piel. Este método hace que la piel se dore y quede crujiente, mientras que la carne se mantiene tierna y sabrosa.
Quien come un cochinillo bien preparado disfruta de una experiencia en la que se combinan texturas y sabores. Y si el asador es hábil, procederá a cortarlo en presencia de los comensales. Un plus a esas vivencias que perduran en el recuerdo.
Ajoblanco
Si se habla de platos emblemáticos de España, es imposible no mencionar el ajoblanco, tan famoso en Málaga. Es un gazpacho blanco elaborado en base a almendras, ajo, pan, aceite de oliva y vinagre.
El ajoblanco se consume frío, por lo que es una opción perfecta para la época estival. Se puede servir solo, pero es frecuente que se lo presente acompañado de uvas o trozos de melón, que añaden un toque de dulzor que contrasta con los sabores del plato.
El abanico de platos típicos de la cocina española es muy extenso. Incluir algunos en la carta del restaurante es una decisión estratégica que permite ofrecer una experiencia diferente enraizada en las tradiciones. Además, son platos que ofrecen posibilidades de maridajes con vinos y bebidas tradicionales, con los que se puede completar la propuesta.