La primavera se siente ya no solo por el calendario, sino por el ánimo de la gente.   El ambiente y la naturaleza comienzan a revitalizarse, renace la alegría y las ganas de disfrutar de la vida.  Todo florece, y no solo con la aparición de flores.

En primavera, las expectativas de vivir cosas nuevas, de salir de casa, despiertan de su letargo. Y es bueno agudizar el ingenio para sorprender a tus clientes esta primavera.  Tu restaurante debe mostrar que en su interior también la vida se renueva.

La primavera es la estación del optimismo, en ella el impulso vital aflora. Y es también el preámbulo del verano.  Estas dos vertientes pueden conjugarse para crear opciones que permitan sorprender a tus clientes esta primavera. La vida y la estética, dos motivos que tienen muchos puntos en común.

Ideas para sorprender a tus clientes esta primavera

En el restaurante, existen dos sectores claves para intentar sorprender a tus clientes esta primavera. Uno tiene que ver con la ambientación y con la decoración del local; el otro es el menú.

Rediseñar ambos aspectos con la mente puesta en el ánimo primaveral, permitirá atraer a los clientes. A los de siempre, que vendrán con expectativas, y a los nuevos, que se sentirán atraídos por la propuesta.

Para ello es imprescindible tomarse un tiempo para planificar y organizar este nuevo impulso para el restaurante. Delinear el perfil del restaurante en primavera y visualizarlo integralmente, es un paso fundamental.

huerto

Adecuar estéticamente el restaurante a la primavera no es pintar y  colorear indiscriminadamente. Tampoco se trata de cambiar unos objetos decorativos por otros sin ton ni son.

En cuanto a la carta, deben ajustarse los criterios para los platos de primavera, que serán quizás los que continúen en el verano. No es borrón y cuenta nueva, sino la realización de ajustes.

Los rasgos de identidad, esas características propias del restaurante que son su marca, deben permanecer. Se trata de mostrar que es el mismo restaurante que acompaña el cambio de estación. Por tanto, las modificaciones tanto en la estética como en la carta, requieren de tiempo y de atención.

La decoración y la ambientación

Los cambios en este aspecto del local tendrán como punto de partida el estilo propio y el estado actual.  Existen acciones simples que marcan la diferencia y que llamarán la atención de los clientes.

  • Centros de mesa florales. Se sugieren flores pequeñas, sencillas, preferentemente del ámbito local.
  • Arreglos florales y plantas en puntos estratégicos. La zona de acceso debe mostrar especialmente esa primavera en el restaurante. Al ingresar al local, los clientes tendrán esa primera impresión que los impactará.
  • Manteles y servilletas de tonos claros, con detalles primaverales. Puede ser, por ejemplo, un aro servilletero que alegre la mesa.
  • La vajilla. Aunque su función es utilitaria, la renovación de la vajilla viste la mesa.
  • Uniformes del personal. El cambio en la vestimenta del recepcionista y de los meseros seguramente sorprenderá a los clientes. Se puede optar por un cambio de color o bien por incorporar un detalle que destaque.
  • Detalles de bienvenida. Entregar una flor o un bombón a las damas en el momento del ingreso, será una nota valiosa para ganar clientela.
  • Las cortinas. Son parte importante de la decoración. Un cambio en la tonalidad dará marco al resto de los detalles.
  • La ambientación no se refiere solo a los aspectos visuales. Todos los sentidos deben percibir la primavera en el local. Por tanto, colocar a la entrada aromatizadores con delicados perfumes florales, contribuirá al objetivo.

La carta primaveral

Sea cual sea el estilo propio del restaurante y el tipo de comida que ofrezca, es propicia la época primaveral para los cambios. Existen tendencias actuales que marcan la temporada.  Los clientes buscan comidas sabrosas pero ligeras, equilibradas en calorías y aportes nutricionales. Las dietas saludables afloran y se vuelven prioridad de muchos.

Los menús pueden adaptarse para ajustarse a estas tendencias. Los cambios en la carta con también una excelente estrategia para sorprender a tus clientes esta primavera.

  • Énfasis en los productos estacionales. Es momento de pensar en menús con presencia de ingredientes naturales y frescos. Mucha verdura, carnes con procesos sencillos de preparación, salsas ligeras. Calabazas, col blanca y verde, escarola, espárragos y guisantes tiernos, no pueden faltar en la carta. Carnes blancas y rojas a la plancha o asadas ocuparán también un lugar de privilegio.
  • Menús inclusivos. Hay que incorporar o mantener platos para veganos, alérgicos, intolerantes al gluten y a la lactosa. Es importante recordar que no solo quienes padecen de enfermedades adoptan estas dietas especiales. Cada vez son más las personas que la eligen por gusto.
  • Tragos refrescantes. Sorprender a tus clientes esta primavera con bebidas refrescantes y tragos frutales es una excelente decisión. Esta propuesta se sumará a la los vinos y otras bebidas tradicionalmente ofrecidas en el restaurante. El té frío aromatizado está muy difundido y se consume en todo momento. 
  • Los postres. Es época de aprovechar las frutas de temporada. Tartas y copas de frutas, con sutiles  toques de chocolates o nata, serán muy bien aceptados.
  • Desayunos y meriendas. Iniciar la temporada con promociones para desayunos y meriendas es una interesante propuesta. La primavera es tiempo de salidas, la gente permanece más tiempo fuera de su casa. Sale temprano y a veces opta por desayunar fuera.
  • La cena se retarda, por lo tanto se necesita la merienda. Muchos zumos, frutas y tés protagonizarán estas propuestas.
  • El formato de la carta también se viste de primavera. Nuevo diseño, atractivos colores, fotografías, mostrarán una carta renovada.

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El marketing: una acción imprescindible

No basta con cambiar, hay que difundir el cambio. Es preciso que los clientes e interesados conozcan que se los espera con renovaciones. Mucha imagen, pocas palabras, pues se trata de impactar visualmente.

Las redes sociales y la web son la antesala del restaurante.  Allí empieza el efecto, esas imágenes condicionan la idea que el cliente se forma del local y del servicio. Por tanto, hay que vestirlas de primavera.

Es primavera, es tiempo de cálidas sorpresas. Solo hay que activar el ingenio y la imaginación.