Ese café que los comensales toman en su visita al restaurante o al bar, o en la habitación o el lobby de un hotel, contribuye a la satisfacción del cliente. Hay personas para las que el café es una bebida vital. En el desayuno, a media mañana, después de comer, en las tardes, el café siempre es muy solicitado.
La calidad de ese café tiene que estar en consonancia con la del servicio del local. Por tanto, no se debe considerar que es un detalle menor y que nadie se fija en él. Todo lo contrario. Un café que no satisfaga al cliente puede deteriorar una buena imagen del establecimiento.
La selección de granos, la molienda, la temperatura del agua, los tiempos de extracción y el servicio son factores claves para ofrecer café de calidad.
La máquina en la que se prepare es fundamental para los buenos resultados. Sin embargo, de poco vale la mejor máquina si no se la mantiene en excelentes condiciones. El buen estado del equipo es un requisito que garantiza que se obtenga un buen café que colme las expectativas de los consumidores.
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El mantenimiento de la máquina de café en óptimas condiciones
Es natural que, con el uso y especialmente si se prepara café a diario de forma constante, la máquina de café sufra un desgaste de sus piezas. Esto ocasiona un deterioro progresivo en el funcionamiento y perjudica la calidad de la infusión.
Hay procedimientos que se realizan diariamente y otros más espaciados. Cada acción tiene su periodicidad. Siempre es conveniente tener en cuenta las indicaciones del fabricante.
¿En qué consiste el mantenimiento? Se trata de cumplir con acciones que permiten que la maquinaria funcione perfectamente y tenga el mejor rendimiento.
Una de ellas es controlar que cada parte de la máquina de café funciona bien. Reponer las piezas que se deterioran en el momento oportuno es fundamental. En la mayoría de los equipamientos, esto es tarea para un técnico.
Sin embargo, el control y la sustitución de piezas no es la única medida para mantener la máquina de café. La limpieza también integra el mantenimiento y es muy importante para la preservación del equipamiento. Y la descalcificación es esencial.
¿Cómo se hace el mantenimiento de la máquina de café?
Es conveniente preparar un protocolo para el mantenimiento en el que se establezcan las acciones para mantener la máquina y su periodicidad. Hay acciones que es importante realizar diariamente y otras que se cumplen cada cierto tiempo. Se designará a la persona encargada de cada una, y se controlará que la cumpla cuando debe hacerlo.
La limpieza diaria
La limpieza del equipo debe ser realizada diariamente. Es importante hacerla una vez finalizado cada día de trabajo. Dejar la máquina sucia y limpiarla al día siguiente la perjudica.
Se debe prestar especial atención a remover los restos de café que se encuentren depositados en los cabezales.
Con agua y jabón la máquina quedará perfecta. Existe un limpiador especial para máquinas cafeteras que se coloca en el filtro ciego. Una vez que la máquina está cargada de agua, se enciende como si se estuviera haciendo café.
Cada parte, por pequeña que sea, debe ser lavada. No hay que olvidarse de la higiene de los porta filtros, sus contenedores y del tubo de drenaje. A veces, a simple vista parecen limpios, pero hay que repasarlos con agua y detergente.
Las varillas de vapor deben sumergirse en agua hirviendo. Si hay restos de leche se los debe eliminar con una escobilla limpiadora.
La descalcificación de la cafetera: esencial para el mantenimiento
Con el uso frecuente la cafetera, es común que se forme sarro, que es un depósito de minerales, principalmente calcio y magnesio. Cuando el agua se calienta dentro de la cafetera, los minerales del agua se precipitan y forman esos depósitos sólidos que se adhieren a las partes de la máquina.
Además de perjudicar al equipo, la acumulación de cal altera el sabor del café y lo hace menos agradable. Se suma a esto, que es un riesgo sanitario, porque en el sarro se acumulan bacterias y otros microorganismos.
Asimismo, si la máquina tiene gran acumulación de cal, se aumenta el consumo de energía, porque se dificulta el calentamiento del agua.
La descalcificación suele realizarse por lo menos una vez al mes. Todo dependerá del PH del agua. Si es alto, conviene descalcificar con más frecuencia. Existen productos descalcificadores específicos para cafeteras. Se utiliza agua destilada.
El proceso de descalcificación se inicia con la cafetera apagada y desconectada de la corriente eléctrica. La máquina debe estar libre de agua. Una vez preparada, la mezcla del descalcificador con agua destilada se vierte en el tanque. Después se activa el ciclo de preparación del café, para que la solución circule por todo el sistema.
Se deja actuar la mezcla descalcificadora durante un mínimo de 10 minutos. Se retira el agua del depósito y se enjuaga con agua limpia. Es conveniente realizar dos ciclos de café sin café, es decir, solo con agua, para garantizar que se elimina todo residuo del descalcificador.
Si el agua que se usa para el café tiene un PH superior a 7, es conveniente instalar un filtro en la conexión. De esta manera, se evitará mucha cal acumulada.
Reposición de partes del equipo
Hay técnicos que sugieren cambiar anualmente las válvulas de vapor, de expansión y la antisucción. También hay que estar pendiente de la tubería de desagüe y de las canastas de los portafiltros.
El mantenimiento alarga la vida útil de la máquina de café y mantiene la calidad de la infusión. Si bien lleva tiempo y tiene sus costes, es imprescindible para la duración del equipo y para la calidad del servicio.
Conclusión
El mantenimiento y cuidado adecuado de las máquinas de café en locales de hostelería no solo garantiza un mejor sabor y calidad del café, sino que también prolonga la vida útil del equipo y reduce costos a largo plazo. Siguiendo estas pautas, se puede asegurar que cada taza de café servida sea una experiencia memorable para los clientes.