La eficiencia y el rendimiento diario de un restaurante no se determinan únicamente por el personal y los equipos de cocina, sino también por una distribución adecuada. Por eso es crucial organizar la cocina en áreas estratégicas que optimicen cada rincón, facilitando la preparación de platos de alta calidad. Ahora bien, ¿cómo se puede sacar el máximo provecho a las cocinas pequeñas en un entorno de hostelería?