Para que sea efectivo, el marketing debe planificarse globalmente, con un plan que integre metas, objetivos, acciones, estrategias.  En la práctica, elaborar un plan de marketing para un restaurante internacional requiere de ciertas condiciones específicas. 

Es cierto que la globalización y la tecnología han desdibujado las fronteras. Las personas conocen, aun sin viajar, la gastronomía de otros pueblos.  También es cierto que la gente, especialmente la gente joven, se abre fácilmente a nuevas propuestas gastronómicas. Pero igualmente las tradiciones pesan, especialmente en ciudades y pueblos pequeños.  Por lo tanto, el marketing de un restaurante internacional debe pensarse con creatividad y mucha dedicación.

Las metas en el plan de marketing de un restaurante internacional

En todo proyecto, las metas son guías que mantienen el rumbo. Expresan el objetivo final del plan y del marketing. En función de las metas se pensarán estrategias, acciones, métodos, mensajes. Todos los elementos que integran el plan de marketing apuntarán a ellas.

Las metas serán definidas en función del restaurante en particular para el que se prepara el plan. De esta forma, tendrán en cuenta la ciudad y el entorno en el que se encuentra el establecimiento. No es igual difundir un restaurante internacional en una gran ciudad que en un pueblo pequeño.

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Algunos posibles ejes para la creación de metas en el marketing de un restaurante internacional:

  • La difusión de la gastronomía específica de un país o de varios.
  • La captación de un nuevo segmento de clientes, como los turistas, por ejemplo.
  • El crecimiento del número de clientes especialmente en determinadas épocas del año.

¿Cómo se construye un plan de marketing de un restaurante internacional?

Los objetivos propuestos son guías para las definiciones que concretan el plan.  Se trabajará después en el paso a paso que permitirá concretar estrategias y acciones. En este camino, es fundamental conocer y entender el entorno; este factor es más complejo cuando el restaurante internacional se instala fuera del país de origen del empresario. Las culturas y costumbres diferentes condicionarán cada momento del plan y cada acción proyectada.

La matriz FODA: fortalezas, oportunidades, debilidades, amenazas

Un buen punto de partida es el análisis de la situación. Esta ‘situación’ incluye tanto al restaurante internacional en sí mismo como al contexto y a su localización. En función de este análisis de identificarán:

  • Las fortalezas: ventajas sobre la competencia, rasgos que diferencian al restaurante, potencial de su propuesta. Por ejemplo, ubicación en zonas muy pobladas de nivel económico medio alto, comida típica en barrios en los que hay comunidades de esos países o regiones.
  • Las oportunidades: entendidas como las tendencias y hábitos que favorecen la propuesta. Zona muy visitada por turistas, por ejemplo.
  • Las debilidades: generalmente de orden interno, se integran con aspectos a mejorar. Un ejemplo: local pequeño y poco atractivo.
  • Las amenazas: se refieren a dificultades para posicionarse por el poder de la competencia o a cambios previsibles en el entorno. Por ejemplo, existen otros restaurantes internacionales en la zona.

Esta información brindará la base para el plan de marketing y para la mejora del restaurante en sí mismo.

La hoja de ruta

Un gestor que conoce su restaurante, seguramente tiene en su cabeza posibles estrategias que le gustaría probar. En esta hoja de ruta recogerá las estrategias posibles y las evaluará en función de las posibilidades del restaurante. Irá estableciendo plazos temporales y los recursos necesarios.

La observación de estrategias de la competencia, puede ser fuente de inspiración.  También es preciso determinar indicadores que permitan evaluar el éxito de la estrategia. Estos indicadores serán concretos, medibles, serán ellos los que indiquen si una estrategia debe seguir o debe descartarse.

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Los aspectos técnicos

Son parte importante de un plan de marketing. Se incluyen en esta categoría la definición del logotipo, los colores, la imagen visual del local. Estos elementos tienen que estar en sintonía con el local en sí mismo; los clientes llegarán al restaurante con esa imagen que crearon desde el marketing.

También son un aspecto técnico fundamental las imágenes, que en el marketing actual son elementos claves. Las imágenes tienen que vender experiencias, placer, disfrute. Una foto de un plato en la mesa del restaurante debe sugerir una experiencia muy grata y disfrutable.

La definición de los canales que se utilizarán para el marketing también integran el plan de marketing. Este aspecto viene definido por el segmento de clientes al que se apunta y por las regiones geográficas a las que se espera llegar con los mensajes.  La presencia en la web y en las redes sociales es necesaria. Por tratarse de un restaurante internacional, es bueno integrarse a redes específicas como TripAdvisor, ViaMichelin, entre otras.

Pensar en el público extranjero

Al diseñar el plan de marketing de un restaurante internacional hay que tener la empatía suficiente con el público extranjero, ponerse en lugar de ellos. Ellos son  potenciales clientes del  local. Una buena estrategia son las publicaciones multilingües. Un restaurante internacional que demuestra que es apto para recibir a un público diverso hasta en el lenguaje, está dando señas de capacidad y de buena organización.

Con la intención de llegar a este público, se optimizarán los motores de búsqueda multilingüe. De esta manera, el restaurante estará bien posicionado en las búsquedas en diferentes idiomas.  Hay que tener presente que internet es la principal fuente de información de los viajeros. Para lograr este posicionamiento en los buscadores, es preciso investigar qué términos de búsquedas utiliza el público objetivo e incorporarlos a la web.

El documento

El plan de marketing tiene que registrarse y tomar cuerpo en un documento.  Hay formatos muy visuales que plasman la estrategia concreta, el contenido y el tiempo.  Este documento debe ser realista, ajustado en todo momento a la realidad del restaurante. Y, especialmente, debe ser evaluable.

La puesta en marcha del marketing supone gastos, inversiones, que tienen que ser rentables a medio y largo plazo. El fin último es mejorar la rentabilidad. Y, para saber si esto ocurre, es preciso evaluar la estrategia para continuarla, modificarla o descartarla.