La integración del vino en el restaurante es una manera efectiva de potenciar la experiencia gastronómica. En el mercado gastronómico actual, competitivo y exigente, una propuesta de vinos bien diseñada puede ser un factor diferenciador que destaque al restaurante.

Para muchas personas el vino forma parte de la experiencia de comer. Un maridaje bien pensado logra transformar una buena comida en una experiencia memorable, creando un vínculo emocional con los clientes. Y este disfrute de experiencia de los comensales es la meta del cocinero y del restaurador.

Las propuestas de vinos en el restaurante son una interesante oportunidad de incrementar la rentabilidad. Además de ser parte del día a día, los vinos se pueden convertir en el eje de eventos especiales.

La cata de vinos: un evento valioso para el marketing

La organización de eventos en el restaurante es una buena estrategia para mejorar la visibilidad del establecimiento y atraer nuevos clientes. Un evento especial genera motivación para que muchas personas se decidan a visitar el restaurante.

El vino capta la atención de un público amplio y diverso en un contexto en el que la enología marca tendencia a nivel internacional. El restaurante puede aprovechar esa moda del vino para organizar eventos que tengan al vino como protagonista.

Una cata de vinos es una propuesta que atrae a las personas ávidas de experiencias activas que se viven como participante y no solo como espectador. Llegarán al restaurante clientes que, atraídos por la cata, conocerán la oferta gastronómica. Si todo resulta de acuerdo con lo esperado, se formarán una imagen del restaurante que, probablemente, los haga volver.

¿Qué espera la persona que asiste a una cata de vinos en el restaurante?

Cuando un restaurante organiza una cata de vinos, el foco del armado del evento debe ser lograr la satisfacción del cliente. La persona que asiste a una cata de vinos espera más que una simple degustación. La experiencia en una cata es un viaje sensorial en el que se descubren los matices y los secretos que cada vino ofrece.

No solo los vinos y las copas tienen importancia en la cata. Al llegar al restaurante preparado para este evento, la persona suele estar llena de curiosidad y de expectativa. La atmósfera del lugar, la disposición de los utensilios y copas, la presentación de las botellas, todo confluye para componer un ambiente de anticipación.

Antes de comenzar con la cata, es conveniente que el anfitrión dé la bienvenida a los asistentes y presente el evento. Y a partir de este momento comienza el ritual de la cata, en el que el encargado técnico creará esa mezcla de magia y poesía que genera el vino. Esas notas emocionales son claves para que se establezca la conexión del restaurante con el cliente.

¿Cómo se organiza una cata de vinos?

El mundo del vino es un universo lleno de detalles. Cada etapa del proceso que se vive desde las vides, la vinificación y el servicio tiene sus protocolos específicos.

Esto implica que para organizar una cata en el restaurante es necesario conocer ese mundo. Es imprescindible tener presentes esas rutinas que se repiten como ritos sagrados y que son parte del momento casi esotérico que se inicia cuando se presenta un vino, se descorcha y se ofrece para la cata.

Presentando vino

Por lo tanto, la primera condición para organizar una cata de vinos en el restaurante es contar con la persona que puede guiar una cata de calidad que atienda a las expectativas de los clientes.

Un paso importante es la definición del público esperado. No será igual una cata en la que se espera un público inexperto que si se destina a entendidos. Serán diferentes los vinos, así como todo el desarrollo del evento.

Algunos aspectos claves para la organización de la cata de vinos:

1. Elección del tema

El primer paso es decidir si la cata será de vinos de una región específica, de un tipo de uvas o si girará en torno a una bodega en particular. También la cata puede tener como centro una propuesta gastronómica de tres o cuatro pasos en torno a la cual se organizará la selección y cata de los vinos adecuados para acompañar a esos platos.

2. Seleccionar los vinos

La temática condiciona los vinos que se ofrecerán en la cata, no más de cuatro o de cinco. Es importante no excederse, porque el público puede aburrirse.  El sumiller es la persona indicada para esta elección, que debe incluir una variedad que permita a los asistentes explorar diferentes perfiles de sabor.

3. Coordinar el evento con el sumiller

Un sommelier  garantizará que la cata tenga el nivel esperado. El especialista está capacitado para conducir este tipo de eventos. Puede responder preguntas y mostrar un show que mantenga la atención y el interés de los participantes.

El experto decidirá el orden de presentación de los vinos, teniendo en cuenta el protocolo que determina los antes y después teniendo en cuenta las características de cada uno.  También decidirá la dinámica del uso de las copas por los participantes.

Guiará a los asistentes en cada momento de la cata de manera que los participantes vivan y sientan la experiencia de explorar y descubrir un vino que no solo es sabor.

4. Preparar el espacio y las mesas

El ambiente es clave para el éxito de la cata. Es importante preparar un espacio bien iluminado, en el que los colores del vino se luzcan y puedan apreciarse correctamente.

Generalmente se usan manteles blancos o de colores neutros. Es necesario disponer de las copas adecuadas para cada tipo de vino.  Toda la ambientación puede tener como tema elementos vinculados al vino.

En la cata no puede faltar el agua y el pan para limpiar el paladar entre degustaciones.

5. El menú

Para realzar la experiencia de la cata, es un buen detalle ofrecer maridajes que complementen cada vino degustado. El restaurante puede aprovechar la ocasión para presentar platos pequeños que muestren su cocina, diseñados específicamente para la cata.

Una modalidad que también puede ponerse en práctica es presentar un menú y centrar la cata en vinos que mariden con esos platos. Se realizará una selección de platos de la carta habitual que el restaurador considere representativos de la marca. De esta manera se aprovechará la ocasión para dar a conocer la cocina del establecimiento.

6. Promoción y reservaciones

Una vez que está todo pensado, es imprescindible realizar una buena promoción de la cata de vinos. Debe realizarse con anticipación, tanto en el restaurante como en redes sociales, boletines electrónicos, mails a los clientes. 

La invitación para que se realicen reservaciones tempranamente garantizará contar con un número aproximado de asistentes seguros para tener en cuenta en los preparativos.

Con una buena planificación y atención a los detalles, una cata de vinos en el restaurante será una exitosa estrategia para atraer clientes. La emocionalidad que suele caracterizar a una cata bien guiada deba huellas en las personas. Y el restaurante será parte de esas huellas.

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