Muchos gerentes de los negocios de restauración fracasan en sus proyectos. Esta es una realidad que no se puede ocultar. Lo importante no es hacer hincapié en la falta de continuidad y obsesionarse con ello. Más bien se deben buscar las causas principales de fracaso de restaurantes.

El éxito y el fracaso no caen del cielo, son el fruto de una cadena de acciones que conduce a esos resultados. No tiene que ver con la suerte, sino con la buena gestión. Esto supone un trabajo arduo y una mente clara, y es el único medio para poder triunfar.

En principio, todo negocio de restauración debe ser fruto de un análisis responsable. Esta evaluación incluye diferentes variables y también supone elementos de juicio sólidos y objetivos. Las causas principales de fracaso de restaurantes tienen que ver generalmente con fallos en dicho análisis.

Identificar las causas principales de fracaso de restaurantes

Se ha detectado que una de las causas principales de fracaso de restaurantes es la mala gestión de sus propietarios. No basta con el deseo, se deben tener conocimientos teóricos y prácticos para conducir el establecimiento.

Muchos cometen el error de pensar que porque otro propietario triunfó, ellos también lo harán. Creen que solo se trata de aplicar, más o menos, la misma idea. Es una gran equivocación. Lo que funciona para unos negocios, puede ser totalmente contraproducente para otros.

Esta es solo una de causas principales de fracaso de restaurantes. Hay otros factores que también han demostrado ser muy relevantes. Entre ellos están los siguientes.

Un concepto débil

El concepto equivale a la personalidad de un restaurante. Incluye todos los aspectos internos y externos del negocio y representa la manera de ser y de hacer de un establecimiento. Implica un enfoque determinado, que además debe ser innovador y atractivo. Nace de la investigación, del análisis y la creatividad; también se desarrolla y complementa con el tiempo.

Muchos restauradores no analizan suficientemente cuál va a ser el concepto de su negocio. En lugar de fortalecer la identidad, buscan parecerse a otros. Es un gran error y esto se convierte en una de las causas principales de fracaso de restaurantes.

Una segmentación deficiente

Cada negocio tiene un público objetivo, un sector de la población hacia el cual dirige sus esfuerzos. Esto no excluye a otros segmentos, pero sí permite especializar la oferta. Cada segmento tiene sus propias necesidades y expectativas. Tratar de ofrecer de todo, a todo tipo de personas, es una fórmula que nunca funciona.

Lo recomendable es definir cuál es el segmento al cual se va a orientar la oferta. Hay que buscar todos los medios al alcance para conocer en detalle al cliente promedio, implementar mecanismos para recoger información sobre este y analizarla. En última instancia, por supuesto, se trata de ofrecer lo que el usuario desea y espera.

Servicio inadecuado

El servicio es el alma de un restaurante. Según las estadísticas, el 67% de los comensales no recomiendan un restaurante cuando no son atendidos con amabilidad. En cambio, si la atención es óptima, hasta la propia comida pasa a un segundo plano. El servicio no es un elemento más, un restaurante puede fracasar cuando no se esmera en este aspecto.

El servicio óptimo incluye una actitud cortés y respetuosa en todo momento. También la capacidad para informar al comensal acerca de todo lo que concierne al establecimiento. Supone también agilidad, rapidez y carisma; solo de esta manera se alcanza una propuesta de atención integral.

Baja diferenciación

La diferenciación de la competencia es un elemento estrechamente relacionado con el concepto. Se dice que algo o alguien tiene personalidad cuando se diferencia de lo demás, cuando muestra su identidad y la hace valer. Esto es perfectamente aplicable a un restaurante.

Diferenciarse significa proponer variantes frente a lo que la competencia ofrece. Puede ser en comida, decoración, servicio, precios, etc., o en dos o más de estos elementos a la vez. Lo importante es garantizar que el cliente va a encontrar algo que no encuentra en otro lugar.

Métodos inadecuados de venta

La venta es un proceso que incluye diferentes etapas. Hasta la forma en que está diseñada la fachada es un factor de venta. También lo es el nombre del establecimiento, su localización, su decoración, etc. Sin embargo, hay elementos determinantes en ese aspecto comercial.

El camarero es, finalmente, quien concreta la venta. Su actitud no debe ser simplemente la de quien sirve los platos; él es quien sugiere, quien ofrece, quien orienta, el que hace la venta directa. Si está sustentado por una buena estructura comercial, hay muchas posibilidades de éxito.

Mal manejo financiero

Una de las causas principales de fracaso de restaurantes es el manejo inadecuado de las finanzas. Un restaurante es una empresa compleja, en la que interviene mucho personal. Implica también un número importante de actividades, tareas y procesos. Cada empleado, cada tarea y cada proceso tienen que ver directamente con las finanzas.

El control de costos es un aspecto que no se puede dejar al azar. Todo lo contrario, se trata de uno de los elementos sobre los cuales se debe enfocar la gestión. Ahorrar costos y potencializar el rendimiento es un objetivo permanente. Si se pierde de vista, fácilmente conduce a cualquier negocio hacia el fracaso.

Ubicación inapropiada

La elección de la ubicación del establecimiento es uno de los aspectos determinantes. A veces un local es muy bonito, pero está localizado en un sitio que es remoto para casi todos los clientes. En otras ocasiones, se ubica en un lugar populoso, pero el nivel de competencia es muy alto.

fracaso restaurante

Todos los elementos deben ser analizados antes de decidir cuál será la ubicación del restaurante. Estos elementos, en general, son: costes, coherencia con el concepto, accesibilidad, competencia y entorno. Si se falla en la ubicación, se falla en todo.

Las mencionadas no son todas las causas principales de fracaso de restaurantes. Hay otras que, por razones de espacio, no alcanzan a evaluarse. Entre ellas: el nombre del establecimiento, la falta de liderazgo, el exceso de confianza fruto de un éxito inicial, deficiencias en la investigación de mercado, insuficiencia en la inversión inicial, falta de experiencia y muchas más.

Lo importante a resaltar es que todo fracaso enseña. Son incontables los casos de emprendimientos que solo funcionan después de varios fracasos. Si se aprende la lección, con toda seguridad el siguiente intento tiene mayores probabilidades de funcionar.

Fuentes de imágenes: Marketing Gastronomico  /  Hosteleria Salamanca  / Emprender Fácil