Las máquinas inteligentes están revolucionando las cocinas profesionales. Funciones y usos que eran impensables hace algunos años se han hecho posibles gracias a la evolución de la tecnología y a la digitalización.

Probablemente los chefs que tienen trayectoria en la cocina, veteranos de su profesión, vivan una mezcla de sensaciones ante los avances en la maquinaria.  

Por un lado, probablemente sientan alivio con la modernidad en el equipamiento que complementa el saber hacer tradicional y les permite dedicarse más a la creatividad y a los detalles. Seguramente reconocen que estas herramientas facilitan el trabajo diario y aseguran mayor precisión en los procesos.

Sin embargo, en muchos cocineros conviven esta satisfacción por las facilidades que las máquinas ofrecen con cierta nostalgia y hasta escepticismo ante el papel cada vez más protagonista de la tecnología. 

Es natural que las nuevas generaciones dependan cada vez más de las máquinas. Si bien saben que no sustituyen la intuición y la sensibilidad y la conexión directa con los platos que elaboran, descubren que la clave es aprovechar lo mejor de la innovación sin perder la esencia del oficio.

Una innovación que poco a poco se va haciendo imprescindible en los establecimientos gastronómicos son los refrigeradores inteligentes.  

¿Por qué hay restauradores que tardan en integrar refrigeradores inteligentes a sus establecimientos?

Refrigeración en hostelería

Para algunos gestores de restaurantes un refrigerador inteligente puede percibirse como un lujo innecesario. La falta de información los lleva a pensar que es un gasto superfluo asociado al marketing y que no obedece a una necesidad real.

Creen que con la conservación en frío básica e histórica cumple sus objetivos y que la inteligencia añadida no se traduce en beneficios visibles a corto plazo.

Desconfían de las necesidades de mantenimiento y suponen que costará mucho mantenerlos, más que el de los equipos convencionales. Además, algunos restauradores tienden a evitar soluciones que impliquen aprendizaje extra para realizar la configuración. La falta de formación técnica y digital suele ser un freno a la actualización tecnológica.

El desconocimiento de sus beneficios les impide ver las ventajas de disponer de una de estas máquinas. Entre ellas, que la inversión se recupera en poco tiempo.

Hasta que se encuentran con algún colega que sí tiene un refrigerador inteligente y que les cuenta todos sus beneficios.

¿Qué es un refrigerador inteligente?

Un refrigerador inteligente no solo es una máquina de diseño moderno que tiene una pantalla táctil. Es un dispositivo dispositivo tecnológicamente muy avanzado, que integra conexión a internet, inteligencia artificial y sensores. Quienes los usan, han descubierto ventajosas posibilidades, entre ellas para la gestión de inventarios y planificación de compras.

Una de sus ventajas más visibles es que ahorran tiempo y energía, mientras  optimizan el cuidado de los alimentos.

¿En qué se diferencian los refrigeradores inteligentes de los comunes?

La diferencia esencial entre los refrigeradores inteligentes y los comunes es su integración de tecnología digital, sensores avanzados y conectividad. Con esta estructura de conectividad logran conservar los alimentos con una funcionalidad estratégica y adaptativa. Es una máquina activa que mantiene cierta autonomía.

Algunas diferencias específicas son las siguientes:

  • Ajuste automático de ciclos de enfriamiento

Mientras los refrigeradores comunes mantienen una temperatura constante, los inteligentes analizan en tiempo real las condiciones internas y externas y ajustan automáticamente los parámetros del enfriamiento.

  • Permiten gestión remota

La conexión a internet de los refrigeradores inteligentes hace posible que puedan ser configurados y controlados en forma remota, con un dispositivo, un teléfono móvil, por ejemplo, conectado a la red.

  • Optimizan el uso de energía

La adaptabilidad del sistema optimiza el consumo energético. Consume justo lo que se necesita según la carga, la frecuencia de apertura de la puerta y la temperatura exterior. Esto se traduce en un ahorro económico y en menor impacto ambiental.

  • Contribuyen a la actualización permanente del inventario

Estos refrigeradores inteligentes hacen posibles los registros de entradas y salidas de productos. Además, tienen funciones de alerta de vencimiento y facilitan la trazabilidad y el control de riesgos. 

Facilitan la actualización permanente del inventario. Evita pérdidas por caducidad de productos.

Se capta el verdadero valor de un refrigerador inteligente cuando se lo considera desde una nueva perspectiva de entender la cocina como sistema interconectado.

¿Se extenderá el uso de refrigeradores inteligentes en restauración?

Hay innovaciones que demoran cierto tiempo en expandirse. Muchas personas se resisten a salir de su zona de confort para encarar nuevas maneras de hacer las cosas.

En el caso de los refrigeradores inteligentes, hay restauradores que piensan que, si siempre se han manejado con los tradicionales, para qué van a complicarse la vida con configuraciones y tecnologías desconocidas para ellos. Los precios de las máquinas inteligentes son también un obstáculo para su expansión.

Sin embargo, poco a poco el contexto de los establecimientos gastronómicos se mueve en el sentido de los equipamientos inteligentes. La gestión va migrando hacia sistemas digitales que permiten la trazabilidad de los alimentos, la gestión del inventario, el control sanitario. 

Y el uso de las máquinas inteligentes, entre ellas los refrigeradores, se integra a esta ola que se expande en la restauración.

Las indudables ventajas

Las dificultades para encontrar trabajadores eficientes y capacitados, es otro factor de peso. Las máquinas inteligentes realizan funciones para las que se necesitarían empleados. 

Con ellas se mejora la precisión y el tiempo rinde, ya que la máquina nunca falta al trabajo. También se economiza en pagos de salarios y de los aportes a la Seguridad Social por cada trabajador.

El control a distancia facilita la operativa, que es más segura, continua y profesional. En locales de alta rotación y para cadenas, el restaurador puede controlar los refrigeradores de todos los locales sin estar presente físicamente.

Por otra parte, se reducen las mermas y los desperdicios. Los refrigeradores inteligentes identifican productos mal almacenados o con vencimientos próximos. Alerta si algo funciona mal, con lo que preserva la cadena de frío. Por lo tanto, reducen pérdidas, lo que impacta directamente en la rentabilidad.

A medida que los restauradores realizan cálculos de los costes con refrigeradores comunes y con refrigeradores inteligentes, se dan cuenta de que estos últimos son imprescindibles para la dinámica y los sistemas de trabajo actuales.

La conservación en frío deja de ser pasiva y se convierte en una herramienta que contribuye a la gestión, a la seguridad, a la economía y a la sostenibilidad.

Comparte