El menú es la herramienta de marketing más poderosa de un restaurante. De ahí la importancia de diseñar un menú optimizado con técnicas de neuromarketing que permitan incrementar la visibilidad del negocio. Desde el uso de contenidos visuales atractivos, hasta descripciones detalladas que resaltan los ingredientes, son muchos los elementos del menú que pueden influir en la experiencia del cliente, sin necesidad de cambiar la oferta gastronómica.
Aplicar técnicas de neuromarketing en el diseño del menú no sólo ayuda a mejorar la experiencia de los clientes, también es muy efectiva para aumentar las ventas. Veamos cómo aplicar el neuromarketing en el diseño de diferentes tipos de cartas de restaurante.
Tabla de contenidos
¿Qué es el neuromarketing gastronómico?
El neuromarketing gastronómico es una disciplina que combina la neurociencia con el marketing para comprender cómo el cerebro humano reacciona a estímulos sensoriales y psicológicos a la hora de tomar decisiones de compra o de consumo. El objetivo de las técnicas de neuromarketing en el menú no es otro que destacar los platos más rentables, influir en la percepción de valor y aumentar las ventas.
Técnicas de neuromarketing para diseñar un menú que conquiste a los clientes
El diseño de un menú bien pensado, no sólo debe ser atractivo, sino también estratégico para guiar a los comensales a ciertos platos. Es ahí donde entran en juego las técnicas de neuromarketing.
Al hacer pequeños cambios estratégicos en el diseño del menú, es posible generar un impacto significativo en cómo se perciben los alimentos. Los colores de la carta, las descripciones y la distribución de los platos pueden dirigir la atención del comensal a productos específicos y aumentar la probabilidad de que esos productos se soliciten.
Para que el diseño de tu menú esté alineado con los objetivos comerciales del negocio, no pases por alto estas estrategias, ya que pueden ayudar a aumentar las ventas notablemente.
1. El patrón de lectura y la colocación estratégica de los platos
Según el neuromarketing, los clientes escanean visualmente ciertas áreas del menú antes de elegir un plato. Saber de antemano a donde se dirige la mirada de los comensales cuando ojean la carta, permite diseñar un menú estratégico colocando los platos más rentables en las áreas más vistas. Los patrones de lectura más comunes son el patrón en Z y el patrón en F.
Patrón en Z
El patrón de lectura en Z es aquel en el que la mirada de los clientes hace un recorrido en forma de «Z” comenzando en la esquina superior izquierda. Para sacarle el máximo provecho, los expertos recomiendan colocar los platos más rentables o especiales en las esquinas superiores de la carta. Los platos estrellas se pueden situar en el centro menú, ya que tendrán gran visibilidad.
Este patrón es ideal para menús de dos o más columnas, ya que permite distribuir la información de forma estratégica.
Patrón en F
El patrón en «F», que comúnmente se usa en menús de una sola columna, es aquel en el que la vista del cliente se concentra en la parte superior, recorriendo la primera columna de arriba abajo. En este caso, se recomienda ubicar los platos rentables en la parte superior de cada categoría, que es donde los comensales fijan su atención.
2. Descripciones más sugerentes y evocadoras
Las palabras pueden despertar los sentidos, generar emociones e influir en la percepción de valor de un plato. Para que la descripción de un plato sea sugerente, los expertos aconsejan añadir adjetivos sensoriales como «crujiente», «meloso», «suave» o «caramelizado». Los platos descritos con este tipo de adjetivos pueden aumentar su demanda hasta en un 27%, ya que ayudan al cliente a imaginar la textura y el sabor antes de recibir su pedido.
Otra estrategia efectiva para atraer la atención de los comensales es el storytelling. Incluir el origen de los ingredientes o la inspiración detrás de la receta en las descripciones las hace mucho más atractivas. Frases como «receta tradicional de Boloña» o «heredada de generaciones de chefs italianos», son muy buenos ejemplos. Lo mismo ocurre cuando las descripciones incluyen la palabra «secreto».
Lo ideal es utilizar estas estrategias sólo en aquellos platos que interesan vender más, ya que el exceso de adjetivos sensoriales puede cansar.
3. Psicología del color y tipografía en neuromarketing
El diseño visual de un menú influye significativamente en la percepción de los comensales. Los colores y las tipografías tienen la capacidad de despertar emociones, por lo que si se escogen inteligentemente pueden guiar al cliente a una elección más rentable, sin que este lo perciba.
Colores cálidos
Los colores cálidos como el rojo, el naranja o el amarillo, por ejemplo, tienen la capacidad de estimular el apetito y generar urgencia en el pedido. Por eso, son una buena opción en los restaurantes de comida rápida. Las tonalidades verdes y tierra, en cambio, trasmiten frescura y naturalidad, por lo que pueden ser provechados en restaurantes veganos, ecológicos o con productos de proximidad.
Colores oscuros y neutros
Los colores oscuros como el negro, el azul marino o el burdeos dan una percepción de sofisticación y exclusividad, pero, pueden inhibir el apetito. Son la elección habitual en restaurantes de alta cocina.
La tipografía
Las tipografías más recomendadas para los menús son las elegantes y estilizadas, ya que facilitan la lectura y refuerzan la sensación de exclusividad en un restaurante gourmet. Otra buena opción son las fuentes manuscritas, ya que aportan cercanía y autenticidad. Por el contrario, las tipografías muy recargadas o de tamaño muy pequeño pueden generar confusión, afectando la experiencia del comensal.
4. La psicología del precio
La forma en la que se presentan los precios en el menú influye en la percepción del cliente, por lo que puede afectar su decisión de compra. Existen diversas estrategias de neuromarketing en la disposición de los precios, que ayudan a disminuir la sensación de gasto y promover elecciones más rentables para el restaurante.
Eliminar los símbolos monetarios
El símbolo monetario en los precios puede interferir en la compra del cliente, ya que este se asocia con una decisión financiera más consciente. Al eliminar los signos de moneda (€/$), la sensación de gasto disminuye, lo que incentiva las compras impulsivas.
Estrategias de precios atractivos
Los precios que terminan en «.95» o «.99», a menudo transmiten la sensación de oferta o accesibilidad, lo que puede favorecer a los restaurantes de rápida o casual. Sin embargo, se recomienda evitarlos en los restaurantes de alta cocina, ya que los precios redondeados aportan una percepción de calidad y exclusividad.
Efecto ancla
El efecto ancla es una de las más efectivas para dirigir la elección del cliente hacia opciones más rentables. La técnica consiste en colocar un plato notablemente más costoso al comienzo de cada lista, de tal modo que el resto de los platos, aunque tengan un precio alto, parezcan más asequibles en comparación.
5. Destacar los platos estrella con elementos visuales
La manera más efectiva y sencilla de guiar la atención de los comensales a los platos estrellas del menú es a través de técnicas de efecto visual. Una de las más utilizadas es el uso de recuadros o secciones diferenciadas, ya que, al enmarcar visualmente una opción, la vista se detiene de forma natural en ella, aumentando las probabilidades de ser elegida.
Las fotografías de alta calidad, bien seleccionadas, pueden hacer que un plato sea mucho más atractivo. De hecho, está comprobado que pueden incrementar las ventas de los platos.
Sin embargo, es importante usarlas con moderación y sólo incluirlas si van acordes con la identidad del restaurante. Además, se recomienda evitar fotografías muy retocadas que den pie a falsas expectativas, ya que pueden hacer que el plato real resulte decepcionante.