Las características de la caja registradora tienen gran impacto en la operativa del restaurante y en la experiencia del cliente. Aunque en apariencia todas ofrecen las mismas funciones y solo se usan para cobrar el consumo, en realidad existen máquinas que van mucho más allá de esas utilidades.
Por tanto, si bien en la teoría cualquier caja registradora puede servir para procesar pagos, no todas tienen las mismas funcionalidades ni sirven por igual a las necesidades específicas de un restaurante.
En el mercado se ofrecen cajas registradoras básicas y otras tecnológicamente más desarrolladas con una amplia diversidad de utilidades. Los costes son diferentes, pero una mayor inversión inicial puede redituar en importantes beneficios para el negocio.
Tabla de contenidos
Tipos de cajas registradoras que se ofrecen en el mercado
Cuando el restaurador se dispone a comprar una caja registradora, es importante que conozca las opciones entre las que puede elegir. Existen diversos tipos que se adaptan a los diferentes requerimientos de los restaurantes. La diferencia está en la tecnología.
Las cajas registradoras tradicionales
Son manuales y mecánicas. Cumplen funciones básicas de almacenamiento de efectivo. Son simples y fáciles de usar, pero su falta de funcionalidades limita su aporte a la gestión.
Las cajas registradoras digitales
Estos modelos tienen algunas funcionalidades más avanzadas. Suelen incluir pantallas digitales y permiten imprimir recibos. No admiten integraciones con otros sistemas, por lo que solo funcionan para los pagos.
Las cajas registradoras inteligentes
Además de gestionar los pagos, integran otros sistemas útiles para la restauración y para los clientes. No exigen capacitaciones especiales del operador, pues tienen interfaces muy intuitivas.
En la elección deben los pros y los contras de cada opción en relación al restaurante.
Sugerencias al elegir la caja registradora para el restaurante
No es conveniente contactar directamente a los vendedores sin informarse primero. Se corre el riesgo de equivocarse en la elección. La información tiene dos puntas: el restaurante y las cajas registradoras del mercado.
¿Qué funciones se necesitan en el restaurante en el presente o se estima que serán útiles a futuro?
El punto de partida es definir las funciones útiles para el restaurante. Como siempre que se compra una máquina, hay que conocer las necesidades específicas del negocio. Es necesario identificar que debe tener obligatoriamente la máquina y pensar en todo lo que resultaría útil, aunque no sea tan necesario.
En la práctica, se sugiere hacer una lista de las características que debería tener la caja registradora perfecta para el óptimo funcionamiento del local. Y con esta lista en la mano se da el segundo paso: investigar el mercado.
¿Qué cajas registradoras que ofrezcan las utilidades requeridas se ofrecen en el mercado?
Después de estas definiciones sigue la investigación de las opciones disponibles que respondan a las funciones que se pretenden para el restaurante.
Con la lista de utilidades que el restaurante necesita, se realizarán las consultas a diferentes proveedores. Es conveniente contar con la opinión de otros comerciantes, en lo posible restauradores, para conocer de antemano cómo funcionan algunos modelos.
Una condición importante: si el restaurante está usando software de gestión, antes de comprar la caja registradora se debe averiguar si es compatible con ese sistema que ya está en uso.
La caja registradora inteligente: una opción para tener en cuenta
En tiempos en los que la inteligencia ha dejado de ser una cualidad exclusivamente humana y se ha instalado en las máquinas, las cajas registradoras inteligentes son una excelente opción para los restauradores. Están diseñadas para optimizar la gestión y mejorar la experiencia de los clientes.
Vemos aquí algunas funcionalidades de una caja registradora inteligente que son útiles para el restaurante.
Pagos
Aunque cobrar y pagar son las funciones básicas de cualquier caja registradora, no se realizan de la misma manera en todas. La caja inteligente permite aceptar diferentes métodos de pago, incluidos pagos móviles y tarjetas. Esta condición es clave en tiempos en los que los clientes usan diferentes opciones.
Las demoras en el cobro de su cuenta a la hora de irse suelen ser motivo de desconformidad para los comensales. La caja inteligente contribuye a que este problema se resuelva. Se reducen los tiempos de espera, pues los procesos de pago se agilizan. Esto es beneficioso para los clientes y también para el restaurante, que aumenta el ritmo de rotación de las mesas.
Gestiona el efectivo
Si bien es cierto que no son muchos los clientes que pagan con efectivo, siempre hay algunos. Las cajas inteligentes gestionan el efectivo. Se la carga a comienzo del día y ella se ocupa de indicar cómo dar los vueltos para evitar que falte cambio.
Integración de otros sistemas
La caja inteligente admite la integración con otros sistemas. Esa asociación facilita la gestión y contribuye a un mejor servicio. Por ejemplo, puede conectarse con el control de mesas y la administración de reservas. Estos dos aspectos son esenciales para la movilidad y la atención al público.
Informes y análisis
Estas cajas tecnológicas son una herramienta muy valiosa para la mejora. Proporcionan información minuciosa sobre las ventas, las horas de más afluencia de clientes, los platos más vendidos. El gerente puede fácilmente identificar tendencias y tomar decisiones informadas.
Mediante aplicaciones móviles, el restaurador puede manejar de forma remota el estado de la caja desde cualquier lugar y en tiempo real. Esta es una buena ventaja para monitorear las actividades aún si no está presente en el local.
Seguridad
Con los automatismos se reducen los errores humanos, con lo que la seguridad aumenta. Además, se pueden integrar con sistemas de vigilancia.
A la hora de decidir qué caja registradora comprar, el restaurador debe elegir con perspectivas de futuro y no solo atendiendo a la situación del momento. Es una inversión que debe pensarse en el largo plazo, y en función del retorno en gestión y satisfacción del cliente.