Muchos emprendedores ven en la hostelería una oportunidad de generar ingresos. La información sobre diversos establecimientos exitosos y el turismo nacional e internacional se perciben como indicadores de que es un sector rentable. La elección de maquinaria de hostelería debe ser la correcta.
La rentabilidad es un criterio de base para tomar la decisión. Un negocio hostelero requiere de inversión que se justifica si produce ganancias. En tiempos en los que muchos establecimientos hosteleros no logran superar el año de vida y cierran sus puertas, la sostenibilidad se ha vuelto un principio clave. El negocio debe mantenerse en el tiempo para que valga la pena iniciarlo.
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Los cálculos a corto plazo y la realidad
Cuando se piensa en la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio, el restaurador suele considerar la realidad cotidiana y la urgencia del corto plazo. Se preocupa por las estrategias que le permitan llenar las mesas, pagar la nómica cada fin de mes, conseguir productos más baratos.
Todos estos aspectos sin muy importantes, por cierto. Pero si se encierra en esta perspectiva, la urgencia del ahora nubla la visión de futuro. No se consideran aspectos clave como la eficiencia energética de la maquinaria e instalaciones, la reducción de desperdicios, la fidelización de clientes que garantice su presencia en el local. Es decir, que no se visualiza un modelo duradero que asegure la rentabilidad y la sostenibilidad en el tiempo.
En este contexto, la elección de la maquinaria es un factor clave para los resultados. Sin embargo, muchas veces se subestima en las etapas iniciales del proyecto, y se cometen errores que pueden malograr todos los esfuerzos realizados.
Errores al elegir la maquinaria de hostelería que afectan al negocio
El entusiasmo, la falta de información técnica sobre los aparatos y de asesoramiento, la limitación de los recursos, la habilidad de los vendedores para persuadir, son causas frecuentes de errores al elegir la maquinaria adecuada para un emprendimiento de hostelería.
Conocer estos errores frecuentes es una buena forma para evitarlos.
Falta de planificación
La falta de planificación es uno de los errores más comunes y costosos que pueden cometer los restauradores. La elección de la maquinaria debe ser planificada.
Esta planificación implica un análisis previo de las necesidades del negocio. Se tendrá en cuenta el tipo de servicio que se ofrecerá, al volumen de producción previsto para el presente y para el futuro, las posibilidades del espacio disponible, el diseño de la cocina, el personal que operará las máquinas.
También se debe atender al consumo energético de cada aparato. Y, por supuesto, es imprescindible conocer la normativa legal de higiene y seguridad, para asegurar que los equipos elegidos la cumplen.
Las compras impulsivas, guiadas solo por el vendedor o por el precio, se convierten en una mala inversión que puede determinar graves perjuicios para el negocio. El trabajo en la cocina será desorganizado y poco funcional.
Priorizar el precio por encima de la calidad y la durabilidad
Los recursos siempre son limitados. La tentación de economizar en la inversión en maquinaria parece lógica. Los vendedores cuentan una narrativa que hace ver que todo es igual, porque les interesa vender.
Esta decisión de elegir equipos de baja calidad suele ser una opción costosa a largo plazo. “Lo barato sale caro”, dice un dicho popular, y en lo que a equipamiento se refiere, tiene mucha razón.
Los equipos de menor costo suelen ser de baja calidad. Generan costos adicionales de reparación y a la larga hay que descartarlos y comprar nuevos. Se debe tener en cuenta, además, que las fallas permanentes provocan un mayor consumo de energía.
Un impacto clave de la calidad de la maquinaria es la eficiencia operativa. Si el equipo no es eficiente la experiencia del cliente se perjudica y, por tanto, se afecta la reputación del negocio.
No tener en cuenta la seguridad y la higiene
Uno de los errores más graves al elegir la maquinaria de hostelería es ignorar la seguridad y la higiene. Son criterios fundamentales que no deben omitirse. Cualquier problema en seguridad o en higiene puede tener consecuencias directas sobre la salud de los clientes y del personal.
Cuando los equipos no cumplen con los requisitos sanitarios o carecen de sistemas adecuados de protección de los trabajadores, existe riesgo de accidentes laborales y de contaminación cruzada, entre otros. Como consecuencia, aparecerán las sanciones legales. Y todo eso afectará la reputación del negocio
Elegir maquinaria que no cumpla con estándares de seguridad e higiene por priorizar el costo o la apariencia, es un error que se traduce en pérdidas económicas y en un deterioro de la imagen del local.
Elegir sin considerar el servicio de postventa y soporte técnico
Un error muy común al comprar maquinaria para hostelería es no tener en cuenta el servicio de postventa y el soporte técnico. La maquinaria de cocina trabaja intensamente, sin pausa, y exige mantenimiento frecuente.
Hay que considerar que cualquier fallo en una máquina puede implicar pérdidas de ingresos. La producción se detiene y no se puede atender a las demandas. La consecuencia son clientes insatisfechos y un grave perjuicio para la fama del negocio.
Antes de concretar la compra es fundamental cerciorarse de que la máquina cuenta con respaldo técnico confiable y que se consiguen repuestos. Además, un buen servicio de postventa permitirá revisiones periódicas para prevenir deterioros y asesoramiento para que el equipo funcione mejor.
Comprar sin pensar en el futuro del negocio
Es frecuente que cuando se equipa un negocio de hostelería el encargado de las compras piense solo en el presente. Es urgente resolver todo y el presupuesto es limitado.
Con esta presión, se puede cometer el error de elegir máquinas que cubran las necesidades presentes sin valorar cómo evolucionará el proyecto. No se tiene en cuenta el cambio de volúmenes de trabajo, la ampliación de la carta, la incorporación de nuevos servicios.
Entonces, si el equipamiento no está preparado para este crecimiento, la maquinaria se queda limitada. Los equipos no permiten ampliaciones, por lo que hay que hacer nuevas compras.
Un equipamiento poco flexible y muy restringido en sus funciones puede ser un freno para la mejora continua del negocio. Es conveniente elegir maquinaria con margen de crecimiento de capacidad y con posibilidades de actualización.
La compra de maquinaria de hostelería debe encararse como un proceso que se inicia con la planificación y estimación de necesidades. La visión de futuro y los aspectos técnicos son clave para optimizar la inversión en función de la eficiencia.