Los restaurantes que aspiran a mantenerse y crecer se enfrentan permanentemente al desafío de aumentar la rentabilidad. La rentabilidad promedio en España oscila entre un 7% y un 19%. Es natural que los restauradores aspiren a estar en el rango más alto, o, por lo menos, aproximarse a él. ¿Cómo aumentar la rentabilidad de tu restaurante?

Para lograrlo, aumentar los precios puede parecer una solución rápida, pero las más de las veces provoca el efecto contrario.  Se corre el riesgo de perder clientes, y, por tanto, las ganancias se reducen. 

Son tiempos en los que la competitividad pone al alcance de las personas múltiples opciones gastronómicas, y las diferencias en los precios suelen determinar las elecciones. Un pequeño aumento en los precios puede producir una caída de la presencia de clientes. Como consecuencia, disminuirán los ingresos.

La rentabilidad se calcula midiendo los beneficios después de cubrir todos los costos fijos y variables. Por lo tanto, un restaurante que aspira aumentar la rentabilidad debe analizar minuciosamente su situación y observar uno a uno todos esos factores que inciden en las ganancias. 

La realidad obliga a elaborar estrategias que tengan en cuenta el incremento de las ventas, la optimización de los costos, el mejor aprovechamiento de recursos y la fidelización de los clientes, siempre con la mirada puesta en la calidad del servicio.

Restaurante rentable

¿Qué hacer para aumentar la rentabilidad sin subir los precios?

Las alternativas para aumentar la rentabilidad sin subir los precios consisten en analizar todas las áreas del negocio para identificar puntos en los que incidir para reducir costos y potenciar ingresos. La planificación es fundamental, ya que se debe velar por mantener la calidad del servicio que responda a las expectativas de los clientes.

Vemos aquí algunas medidas clave que contribuyen a mejorar la rentabilidad sin afectar los precios.

Compras y control estricto del inventario

La gestión de los materiales es una estrategia muy efectiva para aumentar la rentabilidad. El registro minucioso de las entradas y salidas de los productos permite reducir el desperdicio ocasionado por caducidad de insumos y la fuga por robos internos o por errores de facturación.   

Controlando el inventario se evita la compra excesiva de materias primas que luego no se utilizan. Para optimizar el inventario es importante identificar cuáles son los productos que se utilizan más y cuáles se usan poco. 

Cuando el gestor tiene datos precisos y concretos acerca de las necesidades de productos, podrá planificar las compras atendiendo a los precios más favorables y negociar con los proveedores.

Una medida útil es planificar compras de grandes volúmenes de productos no perecederos accediendo a mejores precios.  También es conveniente negociar las compras de productos de temporada con productores locales.

Gestión hostelería

Mantener un orden en los espacios de almacenamiento es fundamental. Los productos deben ordenarse de modo que los que caducan antes sean utilizados primero. Es decir, que los materiales más antiguos deben quedar siempre al frente.

El impacto sobre la reducción de gastos es directo y como consecuencia se logra un aumento en el margen de beneficios sin subir precios y perjudicar la calidad.

Rediseñar el menú

La revisión del menú y la reestructura de la carta es una estrategia imprescindible para aumentar la rentabilidad del restaurante. Siempre hay platos que dejan mejores beneficios que otros, por su composición o por la frecuencia de las ventas y es bueno destacarlos.

Para rediseñar el menú se identificarán esos platos que generan mayor margen de ganancias y cuáles implican altos costos o no tienen mucha salida.

El posicionamiento de los platos en la carta, el orden en que aparecen, la forma en que se describen, es fundamental para este rediseño. Los platos más rentables deben ocupar posiciones destacadas.

Una decisión que resulta muy efectiva es simplificar la oferta de platos. De esta manera se reduce la complejidad de la cocina y de las compras, y se aprovechan mejor los recursos.

Esta revisión debe estar fundamentada en la identidad del restaurante y en ofrecer una excelente experiencia al comensal. 

Promociones bien diseñadas

Aumentar las ventas es una estrategia para mejorar la rentabilidad. Las promociones juegan un papel fundamental. Diseñar promociones inteligentes requiere de creatividad.

No es suficiente con ofrecer descuentos. Se trata de crear propuestas atractivas que generen valor para el cliente e impulsen el consumo de los productos más rentables. Una promoción inteligente incentivará la elección de determinados platos y aumentará el ticket promedio. También impulsará la repetición de las visitas.

Para ello es imprescindible conocer a los clientes y adaptar las promociones a sus gustos y hábitos. También favorece las ventas crear promociones especiales para momentos diversos, como noches temáticas, y beneficios para clientes frecuentes, por ejemplo.

Marketing inteligente

El marketing es esencial para sostener cualquier negocio, y el restaurante no es la excepción. Para atraer nuevos clientes y aumentar las ventas, se requiere una estrategia de marketing bien diseñada, que conecte con las emociones y expectativas del público objetivo.

Es imprescindible la presencia activa en redes sociales y plataformas de reseñas que amplifique la visibilidad del negocio. La interacción directa con los clientes fortalece la fidelización.

Los expertos sugieren realizar campañas de marketing segmentadas que permitan llegar a públicos específicos, como familias, jóvenes, turistas, con mensajes adaptados a sus intereses.

La presencia en eventos locales y la colaboración con otras marcas favorece la integración del restaurante al entorno cercano, a la comunidad, y la captación de nuevos clientes.

Reducción de costes fijos y variables

La reducción de costes es decisiva para mejorar la rentabilidad de un restaurante manteniendo los precios competitivos y sin sacrificar la calidad del servicio. Es necesario que el gestor optimice estos costes mediante una administración eficiente de los recursos.

Aunque no siempre es posible reducir significativamente los costes fijos, sí se pueden controlar para lograr un equilibrio respecto a los ingresos. Este control puede llevar a renegociar contratos o a ajustar la estructura operativa para evitar gastos innecesarios.

En lo que respecta a los costes variables, se requiere atención a la eficiencia operativa y a la disciplina en el uso de los recursos. Por ejemplo, en el caso de la energía es conveniente utilizar iluminación con LED. También se requiere el mantenimiento del equipamiento para que las máquinas funcionen en condiciones óptimas.

Los sistemas automatizados de apagado automático en zonas de poco uso, sistemas de aislamiento del local para evitar pérdidas de calor o frío, son medidas que contribuyen a la economía.

El objetivo es lograr un consumo más eficiente y controlado, que reduzca gastos sin perjudicar el servicio.

Evaluación de la puesta en marcha de las estrategias

La evaluación permanente y el análisis de la información son pilares fundamentales para aumentar la rentabilidad de un restaurante. Permiten tomar decisiones basadas en datos y no en intuiciones.

Revisar los resultados de ventas, los costes de operación, el comportamiento de clientes en cada temporada, permite detectar fugas y anticipar oportunidades.

Una gestión que aspire a aumentar la rentabilidad debe actuar con dinamismo y constancia. Cada estrategia puede tener un impacto positivo en la rentabilidad del negocio.

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