Los cuellos de botella en sala recortan la rentabilidad del restaurante al ralentizar el servicio. Errores al tomar comandas, fallos de comunicación con cocina, un diseño de espacio estrecho, cobros lentos y la falta de roles claros generan esperas innecesarias. Optimizar estos procesos elimina tiempos muertos, acelera la rotación de mesas y mejora drásticamente la experiencia del cliente.