Las obligaciones impositivas representan una parte significativa de los costos que el restaurante debe asumir. El cálculo de los impuestos es uno de los factores que es imprescindible considerar a la hora de organizar las finanzas. En especial, cuando alguien proyecta abrir un restaurante, la cuestión financiera puede condicionar las decisiones. ¿Dudas si emprender un nuevo negocio de hostelería? No dejes de leer lo que viene a continuación.

¿Cuáles son los principios que sustentan el sistema tributario?

El sistema tributario en España se organiza en función de ciertos principios que sustentan las cuantías que el restaurante debe pagar.  Ellos son:

  • Igualdad. Todos los ciudadanos son iguales ante la ley, por tanto, ninguna norma impositiva puede privilegiar a personas determinadas.
  • Generalidad. Los impuestos se aplican a todos los contribuyentes.
  • Capacidad económica. Cada individuo pagará impuestos según su capacidad económica. Los que tienen mayor capacidad económica deben pagar más que los que tienen ingresos más bajos.
  • Progresividad. A medida que la base de ingresos crece, también crecerá el aporte tributario.
  • No confiscatoriedad. La carga impositiva no puede privar al contribuyente del total de su capacidad económica.
  • Legalidad. Ninguna autoridad podrá cobrar impuestos que no estén establecidos por la ley.

Estos principios permiten entender las variaciones en las cuantías de los impuestos que pagan los distintos restaurantes. Asimismo, explican el hecho de que si los ingresos aumentan, los impuestos también lo harán.

Impuestos que se pagan en un restaurante

Existen cuatro impuestos básicos que los restaurantes deben pagar. A ellos se agrega uno más si el titular no reside en España y su negocio funciona en territorio español.

Fiscalidad

1. Impuesto sobre Sociedades

Este impuesto es la tasa que hacienda cobra en función de la rentabilidad del restaurante. En la mayor parte de los casos, este impuesto es del 25%, pero puede variar según las ganancias. Cuando un negocio abre, el Impuesto a las Sociedades puede ser menor a ese porcentaje.

Se paga una vez al año y no hay exenciones. Para calcularlo se tienen en cuenta los siguientes factores:

  • La base imponible, que es el resultado contable de la empresa. Para estimarla los gastos deducibles se restan de los ingresos obtenidos.
  • El tipo impositivo, que varía según la facturación. En general se aplican dos tipos impositivos: el tipo general, que es un 25%, y el tipo reducido, que puede ser de un 15% a un 20%. El tipo reducido se usa en empresas de reducida dimensión o recientemente inaugurados.
  • Las deducciones, que son ajustes que se aplican a la base imponible. Reducen la carga fiscal y pueden variar según las actividades del restaurante. Por ejemplo, generan deducciones la investigación e innovación tecnológica, o la creación de empleo.

2. Impuesto de Actividades Económicas

El Impuesto a las Actividades Económicas también es obligatorio para los restaurantes. Se paga por el solo hecho de desarrollar una actividad empresarial que rinde beneficios económicos.

El Ayuntamiento liquida este impuesto, que tiene carácter local. La cuantía del pago depende del tamaño del establecimiento, del número de empleados y de la ubicación geográfica del restaurante.

En el cálculo intervienen ponderaciones y coeficientes que establece el Ayuntamiento del municipio en el que funciona el restaurante. Estos índices se aplican a las declaraciones que realiza el restaurador.

Una condición que se tiene en cuenta es la categoría de la calle donde se encuentra el establecimiento, de modo que la cuota varía de acuerdo con la ubicación del local.

Hay exenciones al pago de este impuesto. No lo pagan las sociedades con un importe neto de cifra de negocio inferior a 1.000.000 de euros. Se toma el penúltimo año anterior al cálculo del impuesto. Tampoco lo pagan durante dos años los pasivos que inician su actividad empresarial. 

3. Impuesto al Valor Añadido (IVA)

El IVA no es un impuesto exclusivo de los negocios. Lo pagan todos los ciudadanos cuando compran algo. Existen tres tipos de IVA:

  • IVA general. Es el 21% y se aplica a la mayor parte de los productos y servicios, excepto a los de primera necesidad.
  • IVA reducido. Es el 10%. Los productos y servicios a los que se aplica el IVA reducido son considerados de interés social. Es el tipo de IVA que paga el restaurante, precisamente porque es considerado actividad de interés social.
  • IVA supe reducido. Es el 4%.Se aplica a los productos de primera necesidad, por ejemplo, a la leche, al pan y a las verduras.

En la gestión del IVA el restaurante actúa como intermediario. Por un lado, paga el IVA por los productos que compra a los proveedores. Pero, además, cobra el IVA a los clientes por los productos y servicios que les vende.

A final de cada trimestre, se realiza obligatoriamente una liquidación de IVA. Si cobró más de lo que pagó, deberá ingresar a Hacienda la diferencia. Si el saldo está a su favor, reclamará devolución. Estas liquidaciones se presentan en la sede electrónica de la Agencia Tributaria en los meses de abril, julio, octubre y enero.

Hacienda exige que el restaurante tenga la documentación legal de todas las operaciones que justifican el pago del IVA, entre ellas libros y facturas. Para la tramitación se deben completar algunos modelos que la Agencia Tributaria ha dispuesto.

4. Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

Es uno de los impuestos más conocidos porque grava a todos los ciudadanos que residen en España que generan ganancias económicas. Se calcula en función de la base imponible, constituida por todos los ingresos a los que se restan los gastos deducibles por la normativa fiscal. 

El restaurante actúa como agente de retención del IRPF de sus empleados. Es decir que como empresa no paga IRPF, pues es un impuesto a las personas físicas. Pero retiene un porcentaje del salario de los trabajadores de acuerdo a lo que la ley establece. Estas retenciones en su momento se vuelcan a la Agencia Tributaria.

Hay algunas variables que determinan exenciones en las retenciones de IRPF que favorecen especialmente a los empleados. Una de ellas son los beneficios sociales que puede proporcionar a los empleados para cubrir sus gastos de comida. La ley no los considera ganancias del empleado, por lo que no pagan IRPF.  Existe un tope establecido para estos beneficios exentos de IRPF, que es de 2.640 euros al año.

5. Impuesto sobre las Rentas de No Residentes

Este impuesto se paga en caso de que el restaurante sea propiedad de un empresario que no tiene residencia fiscal en España, pero tiene ingresos en el país.La tasa oscila entre el 19% y el 24%.

La renta de No Redidentes se calcula en función de los ingresos obtenidos en España por los no residentes aplicando la tasa impositiva, que varía de acuerdo con circunstancias individuales.

Las normativas sobre impuestos son cambiantes y requieren de conocimientos técnicos muy específicos. Por lo tanto, es conveniente contar con profesionales capacitados para eso. Subcontratar este servicio puede evitar sanciones por errores y aprovechar las ventajas que el sistema ofrece.

Es importante cumplir con todas las obligaciones fiscales en un restaurante, para evitar sanciones y problemas legales.

En un restaurante se deben pagar varios tipos de impuestos, entre los cuales se encuentran el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), el Impuesto de Sociedades, el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y las tasas municipales.

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