Las bebidas ocupan un rol protagonista en la productividad del restaurante moderno. Mirando una buena carta de bebidas mientras eligen su menú, los clientes se tientan con una opción tradicional o con un  trago diferente. Y muchos que no tenían pensado consumir bebidas porque siempre toman agua, eligen algo y lo piden.  

También están los que se sientan en el restaurante para consumir una bebida con alguna tapa de acompañamiento. Salir a beber algo con la pareja, con un amigo, con los compañeros de oficina en un after office o en soledad, se ha vuelto costumbre.

Por eso, es importante diseñar cuidadosamente el menú de bebidas. Es fundamental el contenido, las propuestas, pero también es imprescindible una presentación atractiva que  despierte las ganas de beber. Como siempre ocurre en propuestas gastronómicas, el deseo se despierta desde una imagen o un texto sugestivo.

Menús de bebidas en el restaurante

Siempre es bueno presentar las bebidas organizadas con algún criterio útil para el comensal. Una de las clasificaciones tradicionales y convenientes es la de bebidas alcohólicas y bebidas sin alcohol. 

Si el menú de bebidas muestra claramente esta división, el cliente podrá buscar directamente el tipo de bebida que prefiere. Y dentro de cada grupo, también es bueno organizar las propuestas por tipos.

Menús de bebidas alcohólicas

Existe un amplio espectro de bebidas que contienen alcohol que el restaurante puede ofrecer.

Vinos

La tendencia tradicional es acompañar el almuerzo o la cena con un vino. Por lo tanto, es buena idea comenzar la carta de bebidas con la presentación de los vinos. Cada restaurante elegirá el perfil de su vinoteca. Algunos optan por vinos locales, de la región. Otros prefieren una gama que satisfaga a los más exigentes con vinos con denominación de origen y otros de gama media. La oferta dependerá del target de clientes esperado y del estilo de los platos del restaurante.

Es aconsejable que la carta de vinos ofrezca vinos tintos, blancos, rosados, espumosos. Hay clientes que respetan los maridajes sugeridos por los sumilleres, otros son innovadores y rompen con las tradiciones.

Cervezas

La cerveza goza de la preferencia de un gran número de personas. Si bien es preferida por los jóvenes, la gente mayor se ha incorporado a este mundo tan diverso y sorprendente.

Ofrecer cervezas de todo tipo es una buena estrategia para que los clientes queden satisfechos, se sentirán incluidos y atendidos. Cervezas Lager, rubias, doradas, ambarinas, negras, Ale belgas y alemanas,  cervezas artesanales, la diversidad es inmensa y los cerveceros generalmente se fijan en lo que consumen.  

Cócteles

Cócteles restaurante

En este sector se luce el barman o el chef. Disponer de cócteles clásicos o de otros innovadores creados para el restaurante, siempre es un plus para las ventas.

El cóctel es una bebida muy visual, en primer lugar entra por los ojos. Así que en la imagen está la mayor parte de la motivación para el consumo.

Espírituosas

Brandy, whisky, ron, ginebra, vodka, licores, completan una carta de bebidas alcohólicas.  La elección estará determinada por el perfil de los clientes y por la categoría del restaurante.

Menú de bebidas sin alcohol

En el gran grupo de bebidas sin alcohol se incluyen las comerciales conocidas por todos y también las originales, elaboradas por el barman o chef.

Gaseosas, refrescos, aguas carbonatadas o aromatizadas, batidos y licuados, limonadas, tés fríos, cervezas, tragos y cócteles sin alcohol, harán de una carta de bebidas un excelente recurso para aumentar el consumo y las ventas.

Sugerencias para crear el menú de bebidas para el restaurante

Elegidas las bebidas que el restaurante ofrecerá, hay que diseñar la carta.

Presentamos algunas sugerencias para tener en cuenta a la hora de diseñar el menú de bebidas.

1.  Menú de bebidas separado del menú de platos

Un menú de bebidas independiente es una forma de realzar la presencia de las bebidas en el restaurante. El comensalle prestará más atención que si la propuesta se pierde en la carta de platos.  Además, organiza mejor al cliente y evita las búsquedas desordenadas en las que la persona mueve las hojas o mira las páginas en internet  y no encuentra lo que busca.  

2. La imagen es el camino al deseo

Cuando la persona observa una imagen de una bebida tentadora, inmediatamente su cuerpo reacciona y hace que se sienta el deseo de consumirla.  A partir de una fotografía, el cliente imagina el sabor, el aroma, la textura y entonces,  “se le hace agua la boca”, como suele decirse. 

Las buenas imágenes profesionales conseguirán que el menú de las bebidas sea un mundo de tentaciones en el que el comensal pasará un buen rato hasta decidirse por una.

Sin embargo, no todos los menús de bebidas son aptos para fotografías profesionales. Si esto ocurre, es mejor ninguna imagen a una de calidad inferior o muy pequeña.

3.  Los precios pasan a segundo plano

Hay estrategias que permiten que el cliente se centre en la bebida y no en el precio. Se sugiere evitar las líneas de puntos que unen la bebida con su precio, porque solo le recuerdan al cliente cuánto debe pagar si la compra. 

Los precios deben presentarse en un formato tipográfico más pequeño y de menor intensidad de color. También es conveniente omitir el signo de la moneda.

4. Describir los cócteles y las bebidas artesanas y no tradicionales

Las descripciones de cada bebida deben destacar sus aspectos positivos: refrescante, saludable, reconfortante, con el sabor de… Hay que utilizar nombres exóticos o divertidos es buena estrategia para captar la atención, pero el nombre debe acompañarse de la descripción de la bebida para animar al cliente a consumirla. 

5. Menús de materiales de calidad

La calidad de los materiales del menú que llega a manos del comensal es muy importante. Un menú en malas condiciones, manchado, avejentado, será dejado de lado. Los menús digitales son muy convenientes, pueden ser actualizados frecuentemente sin costes. Pero hay personas que prefieren los de papel, cartulina o materiales tangibles. Y hay que tenerlos disponibles.

Los menús plastificados dan buenos resultados y no son demasiado costosos. Se mantienen en buen estado y, aunque pasen por varias manos, mantienen su aspecto de nuevos. Una buena tapa de cuero o similar, con el nombre del restaurante  es una buena forma de presentarlo al cliente.

Para elaborar un buen menú de bebidas para el restaurante es necesario tomarse un tiempo y dedicarlo a componer esa carta que podrá elevar las ventas y, por tanto, la rentabilidad. 

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